El secretario general de la Asociación del Magisterio de la Enseñanza Técnica (AMET) en Tierra del Fuego, Juan Carrizo, insistió en cuestionar el mecanismo mediante el cual el Ministerio de Educación asigna las horas cátedra previstas en el presupuesto provincial y denunció públicamente que parte de esos recursos, destinados originalmente al sistema educativo, son utilizados para afrontar salarios de trabajadores que cumplen otras funciones.
Según profundizó sobre la cuestión, se trata de una situación que se viene repitiendo durante distintas gestiones de gobierno y que se vincula con la cantidad de horas cátedra que anualmente se incorporan al presupuesto provincial.
“Hoy sabemos bien y lo tenemos claro de que, como en otros gobiernos, esas horas cátedra se utilizan para otras cosas como, por ejemplo, pagarle el salario a la gente de infraestructura que está trabajando en reparar las escuelas, se paga a choferes, se paga a distinta gente que no cumple una función educativa dentro del Ministerio de Educación y fuera del Ministerio de Educación también”, expuso el dirigente
Carrizo indicó que para el próximo presupuesto se prevé una cifra superior al millón de horas cátedra, recursos que deberían estar destinados a docentes que dictan clases o desarrollan funciones específicas dentro del sistema educativo. Sin embargo, afirmó que esas horas también son utilizadas para pagar a trabajadores que realizan tareas ajenas a la actividad docente.
Trabajadores de infraestructura con “escalafón docente”
Puso como ejemplo el caso del personal que realiza reparaciones en los establecimientos educativos. Según explicó, algunos trabajadores reciben su remuneración mediante una carga equivalente a 21 horas cátedra de nivel secundario, con los componentes salariales correspondientes a la carrera docente.
“Tenemos un caso claro de la gente de infraestructura que se le paga con 21 horas cátedra codificadas con las horas cátedra de nivel secundario, con la mínima antigüedad y a partir de ahí empiezan a sumar antigüedad. Entonces empiezan a sumar todos los códigos que le corresponden a un profesor que está dictando 21 horas cátedra en colegios secundarios, en este caso de la ciudad de Ushuaia o de Río Grande también es lo mismo”, explicó.
El secretario de AMET sostuvo que se trata de trabajadores que realizan “reparaciones eléctricas, reparaciones sanitarias” y otras tareas vinculadas al mantenimiento de las escuelas y analizó que el problema no se limita a una cuestión administrativa o presupuestaria, sino que repercute directamente en la disponibilidad de recursos para atender necesidades pedagógicas de los estudiantes.
“Eso debería estar destinado a programas alternativos, por ejemplo, que se han ido perdiendo, los espacios pendientes de acreditación de los años anteriores, cargos que se necesitan en las instituciones para apoyar o para reforzar las cuestiones pedagógicas de algunos alumnos que necesitan otro tipo de acompañamiento”, sostuvo.
"Si esa hora cátedra no es consumida para el servicio educativo, debería pasar a formar parte de la masa salarial de los docentes, con lo cual puede llegar a generar parte de ese aumento que hoy se está necesitando en cuanto al salario”, planteó. En ese marco, estimó que el porcentaje de horas cátedra que efectivamente se cumple en las escuelas podría ser inferior al 80%.





