El presidente Javier Milei atraviesa un momento de deterioro en la opinión pública, según revelan las últimas mediciones. Tras alcanzar un pico de popularidad a finales del año pasado, luego del triunfo electoral en las legislativas, el mandatario y su gobierno comenzaron a caer sostenidamente en los sondeos.
El más reciente relevamiento de la consultora Aresco arroja que el 66% de los argentinos tiene una evaluación negativa de la economía, mientras que el 33% la evalúa positivamente. Por su parte, la última encuesta de Poliarquía indica que siete de cada diez argentinos consideran que Milei gobierna pensando en "algunos sectores" y no en "la mayoría de la gente".
El cambio en el humor social se produce en un contexto caracterizado por la caída del nivel de actividad, el derrumbe del consumo, la erosión de los salarios, el aumento de la morosidad y el endeudamiento, problemas crecientes de empleo y el estancamiento de la desinflación. Si bien los casos de presunta corrupción vinculados a Andis, Libra y Adorni comenzaron a dejar huella, el deterioro se explica centralmente por una economía que no termina de repuntar.
Pese a este panorama adverso, la falta de alternativas opositoras competitivas mantiene a flote las chances electorales del Presidente. El espacio opositor se caracteriza por su heterogeneidad y la ausencia de liderazgos nuevos o aglutinantes.
Frente a esta situación, el Gobierno no prevé giros drásticos ni cambios de rumbo. El equipo económico se prepara para encarar el proceso electoral abrazando tres anclas: el frente fiscal, el dólar estable y las tasas relativamente estables.
En la semana que pasó, el oficialismo enfrentó contratiempos políticos. Se profundizó un conflicto diplomático con Brasil tras declaraciones de Milei contra el presidente Lula en territorio brasilero. Además, el Gobierno retrocedió en la desregulación de la actividad de los prácticos portuarios, que había paralizado el comercio internacional durante algunos días. En el Senado, la denominada "ley de inviolabilidad de la propiedad privada" debió resignar los capítulos de tierras y manejo del fuego.
El Gobierno encara los 15 meses que le quedan de mandato con la certeza de ir por la reelección, pero con escasas herramientas para revertir la situación económica actual y en un escenario político donde la reforma electoral que buscaba evitar la revitalización opositora no parece factible.





