El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a referirse a la disputa por las Islas Malvinas y planteó que podría intervenir para intentar resolver el diferendo entre Argentina y el Reino Unido. Las declaraciones fueron realizadas durante su visita a Irlanda, donde el mandatario fue consultado sobre la situación de las islas y las posibilidades de que Washington participara en una eventual disputa entre ambos países.
Trump presentó una eventual intervención estadounidense como una alternativa frente a un escenario que consideró potencialmente conflictivo. Según sostuvo, si Argentina y el Reino Unido requirieran su participación, estaría dispuesto a involucrarse para intentar encontrar una solución. No obstante, no existe una mediación formal acordada entre las partes hasta el momento.
El mandatario norteamericano puso en duda la capacidad británica para responder militarmente ante una eventual escalada en el Atlántico Sur. Particularmente señaló la distancia que separa al Reino Unido de las islas, y el tiempo y los recursos que demandaría trasladar fuerzas hasta el archipiélago, ubicado a 400 kilómetros de la costa argentina.
A fines de agosto, Trump había dejado abierta la posibilidad de revisar la postura de Washington sobre la cuestión de soberanía de las islas. Esto ocurrió al mismo tiempo que el Gobierno de Milei volvió a intensificar su estrategia diplomática alrededor del reclamo soberano por las Malvinas.
Desde la Casa Rosada se recibió con interés las últimas expresiones de Trump y se comenzó a analizar la posibilidad de que Estados Unidos pueda desempeñar algún papel en el conflicto diplomático. Por su parte, funcionarios británicos reafirmaron en los últimos días que Londres mantiene su posición sobre la soberanía de las islas y su compromiso con la defensa del territorio insular.
En paralelo, un diputado chileno desató una polémica en medio de una Comisión de Defensa al decir y luego reafirmar que "las Falkland son inglesas". A eso se suma la escalada diplomática por el estrecho de Magallanes, que el presidente José Antonio Kast dejó en claro "es chileno y la Argentina nunca tendrá soberanía" sobre el mismo.





