En medio de semanas de tensión en las relaciones entre Chile y la Argentina, se gestionó una discreta negociación entre Punta Arenas y el gobierno británico de las islas Malvinas para poner en marcha una ruta de comercio bilateral.
En la actualidad, las islas Malvinas tienen a Montevideo como única conexión marítima con Sudamérica, lo que implica una navegación de casi 2000 kilómetros. Sin embargo, desde Punta Arenas la distancia se acorta a la mitad.
Los últimos días las relaciones entre Chile y Argentina han estado agitadas, considerando los dichos del jefe de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Javier Valverde, al arrogar para dicho país la soberanía de parte del Estrecho de Magallanes.
El episodio reflotó otras situaciones de los últimos meses en que se ha generado controversia entre ambos países. En enero, el jefe del Servicio de Hidrografía Naval de Argentina, contraalmirante Hernán Montero, quien dijo que “la boca de Magallanes es argentina”. En tanto, en julio, Buenos Aires envió una nota de protesta a Santiago por la recalada en Punta Arenas del patrullero británico “Medway” con base en las Malvinas, pese a que los tratados ya citados establecen que el Estrecho es una vía marítima internacional de libre tránsito. La situación generó gran debate.
Este miércoles, en una carta publicada en El Mercurio, seis excomandantes en jefe chilenos advirtieron que “es difícil construir una relación de plena confianza” con Argentina “mientras subsistan disposiciones que Chile considera incompatibles con tratados vigentes”.
LA NUEVA RUTA COMERCIAL
el nuevo pacto de abrir una ruta marítima entre Punta Arenas y las islas Malvinas podría provocar un nuevo conflicto con Argentina, que mantiene vigente el decreto 256 de 2010 que obliga a todos los buques que se dirigen o provienen de las islas Malvinas a solicitar un permiso previo a las autoridades argentinas para navegar por aguas jurisdiccionales del país.
El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich (RN), es uno de los impulsores de la ruta marítima a las Malvinas. Argumentó que una declaración del Mercosur de 2011 -respaldada por Chile- prohíbe la recalada de barcos con bandera de esas islas en puertos de los países firmantes, lo que asegura que provocó un duro golpe a la economía magallánica, que él estima en US$ 300 millones.
Según Radonich, la Corporación de Desarrollo de las islas Malvinas ya cerró un contrato con la naviera chilena Eastern Island -que hoy cubre la ruta subsidiada entre Valparaíso e Isla de Pascua- y que el primer viaje se realizará en noviembre. El próximo 28 y 29 de septiembre una delegación de negocios del gobierno isleño llegará a Punta Arenas para una rueda con proveedores chilenos, según confirmó el canal de TV de las islas Malvinas.
Tanto la subdirectora de la Corporación de Desarrollo, Louise Ellis, y el miembro del directorio de la Cámara de Comercio local, Mike Summers, destacaron el “interés” de Chile por retomar la conexión marítima. El poder de compra de las islas sería de US$ 20 millones anuales, según Radonich. El jefe comunal también descartó algún conflicto con la declaración del Mercosur de 2011, porque el barco tendría “otra bandera”.
Desde la naviera Easter Island anunciaron la ruta en julio pasado. El gerente de proyectos estratégicos de Falkland Islands Development Corporation (FIDC), Sam Cockwell, señaló en ese entonces que “existe un claro interés por parte de Chile en restablecer una conexión marítima comercial con las Malvinas.
Desde Chile, se busca enviar a Puerto Argentino alimentos, frutas y verduras, vinos, materiales de construcción, gas licuado y repuestos, según las solicitudes de los isleños.
Fuente: El Mercurio (Chile)





