Un tribunal del condado de Palm Beach sentenció a ocho años de libertad condicional a Darren Zhou, exanalista financiero de 25 años, después de que las autoridades comprobaran que utilizó la herramienta de inteligencia artificial ChatGPT para planear el secuestro y asesinato de su expareja. OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, reportó los mensajes del acusado al FBI, lo que permitió a las fuerzas del orden intervenir antes de que se concretara el crimen. La intervención se produjo tras la detección de mensajes en los que Zhou describía en detalle sus intenciones violentas, incluyendo amenazas directas de muerte y referencias a la adquisición de armas. El FBI recibió la alerta de OpenAI y trasladó el caso a la Oficina del Sheriff local, que procedió a identificar y proteger a la víctima. La denuncia formal fue presentada en mayo de 2026, cuando el acusado ya había manifestado reiteradamente sus planes a través de la plataforma digital. Zhou trabajaba como analista financiero en Goldman Sachs en West Palm Beach al momento de los hechos. Según documentos judiciales, tras la ruptura con su pareja, recurrió a ChatGPT en marzo de 2026, donde redactó mensajes con amenazas y planes detallados de violencia contra su exnovia. En los registros de chat, Zhou confesó su intención de asesinar a la joven antes de que terminara el mes, señaló que si no podía estar con ella nadie lo haría, e incluso describió cómo rastreaba sus movimientos y analizaba los lugares que frecuentaba. El acusado notificó a ChatGPT la compra de varias armas, incluyendo un rifle AR-15, una pistola Glock y una escopeta calibre 12, y mencionó la adquisición de guantes de látex para cometer el delito. La política interna de OpenAI permite la revisión de interacciones cuando se detectan riesgos serios para personas. En esta ocasión, el equipo de seguridad activó un protocolo de emergencia y reportó la información al FBI. El organismo federal verificó los datos y trasladó la investigación al Departamento del Sheriff de Palm Beach, que realizó una verificación de bienestar a la víctima y recopiló pruebas adicionales. OpenAI entregó al FBI dos meses de registros de chat, donde solo se incluyeron las intervenciones de Zhou, no las respuestas del sistema. La detención de Zhou se produjo en mayo de 2026 tras la recepción de la alerta por parte del FBI y la recopilación de pruebas consistentes en mensajes de texto, capturas de pantalla y registros de ChatGPT. La acusación formal incluyó amenazas escritas de muerte o lesiones a otra persona, acoso agravado por medios digitales y uso ilegal de dispositivo de comunicación para planificar un crimen. La víctima, identificada en los documentos como Rachel Eden Wachterman, confirmó ante la policía que había cortado la relación por el comportamiento controlador de Zhou y que desde la ruptura había recibido múltiples mensajes amenazantes, llamadas y acoso digital. Un agente del sheriff calificó las amenazas como "un patrón de preparación y planificación", descartando que se tratara de simples arrebatos emocionales. El acusado pasó dos días en la cárcel del condado y obtuvo la libertad tras pagar una fianza de 100.000 dólares. El 13 de agosto de 2026, Zhou se declaró culpable de los tres cargos presentados por la fiscal Ana Cuskova en la Corte del Condado de Palm Beach. La sentencia, dictada por el juez Scott Suskauer, consistió en ocho años de libertad condicional bajo estrictas restricciones, tras un acuerdo alcanzado entre la fiscalía y la defensa con la aprobación expresa de la víctima. Entre las condiciones impuestas figuran el uso de un monitor electrónico durante los dos primeros años de condena, prohibición de contacto con la víctima y su círculo familiar, participación obligatoria en un programa de intervención para agresores, evaluación y tratamiento psicológico continuado, prohibición permanente de poseer armas, consumir drogas o alcohol, y seguimiento judicial periódico para verificar el cumplimiento de las medidas. El juez justificó la suspensión de la condena formal de delito grave en la falta de antecedentes penales y en la aprobación expresa de la víctima al acuerdo. La defensa de Zhou argumentó que el acusado atravesaba una crisis de salud mental en el momento de los hechos, elemento que fue considerado en la sentencia. El caso se produce en un contexto de creciente escrutinio sobre las plataformas de inteligencia artificial en Estados Unidos. El estado de Florida demandó a OpenAI y a su fundador por cuestiones de seguridad y diseño, acusando a la empresa de instigar la planificación de delitos y de contribuir a la adicción digital, especialmente en menores de edad.