La cárcel El Rodeo I, ubicada a las afueras de Caracas, concentra durante los últimos años numerosas denuncias por torturas y malos tratos a presos políticos, según organizaciones de derechos humanos y familiares de detenidos. Las visitas se limitan a quince minutos semanales, con contacto exclusivo a través de un vidrio y un teléfono, sin posibilidad de contacto físico.

Las cifras sobre presos políticos en Venezuela presentan discrepancias entre las organizaciones. La ONG Foro Penal registra 372 presos políticos en todo el país, mientras que Justicia, Encuentro y Perdón eleva el número a 551. En El Rodeo I, el Ministerio de Servicios Penitenciarios informó en una reunión que hay 234 personas privadas de libertad, incluyendo presos comunes y condenados por narcotráfico. El Comité por la Libertad de los Presos Políticos (CLIPP) identifica alrededor de 130 presos políticos en ese recinto, aunque reconoce que la cifra podría ser mayor.

Hiowanka Ávila, integrante del CLIPP y hermana del detenido Henryberth Rivas, explicó que durante meses numerosos familiares evitaron denunciar las detenciones por temor a convertirse en víctimas de persecución. En el campamento frente a la prisión, algunas personas aseguraron haber perdido viviendas, vehículos o negocios después de reclamar por sus familiares encarcelados.

Los familiares describen condiciones de aislamiento extremo. Los internos permanecen 23 horas diarias en celdas de aproximadamente dos metros de ancho, donde caben una cama de cemento, una letrina y un espacio reducido para moverse. El agua llega durante un tiempo limitado cada día. Las denuncias incluyen infecciones respiratorias, hongos, otitis y dolores articulares agravados por las condiciones sanitarias y la falta de atención médica especializada.

Tras el terremoto que afectó el centro norte venezolano, las denuncias se intensificaron. Un detenido terminó hospitalizado con un edema cerebral. Otros denunciaron golpizas, uso de gases lacrimógenos y gas pimienta dentro de las instalaciones. Andreína Baduel, hermana del preso político Yosnar Baduel, aseguró que algunos presos fueron trasladados al denominado "piso cuatro" y a otro espacio conocido como "la cámara del tiempo", áreas donde según testimonios permanecen incomunicados con restricciones adicionales de alimentos y electricidad.

Baduel afirmó que El Rodeo I se convirtió en "el centro de tortura ejemplarizante", señalando que el incremento de denuncias internacionales sobre el Helicoide obligó a las autoridades a reducir parcialmente algunas prácticas visibles allí. Familiares de otros detenidos señalan que custodios en otros centros de reclusión advierten: "Te vamos a mandar para El Rodeo" cuando algún preso reclama por sus derechos.

El CLIPP advierte que alrededor de 40 detenidos necesitan atención médica especializada urgente. El gobierno anunció en enero un proceso de amnistía tras la llegada de Delcy Rodríguez, presentándolo como el inicio de un "nuevo momento político". Sin embargo, quienes siguen la situación de los presos políticos sostienen que las condiciones no mejoraron e incluso se agravaron por una presunta disputa de control del penal entre funcionarios de la DGCIM y del Ministerio de Servicios Penitenciarios.