La provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, que durante años se destacó por ser la más joven del país, experimentó un marcado envejecimiento poblacional según reveló el último Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas. La población de 60 años y más se duplicó respecto del relevamiento anterior, confirmando un proceso demográfico que adquiere creciente relevancia provincial.

Un informe de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (UNTDF) señala que en los últimos 20 años la población de 60 años y más se multiplicó por cinco, pasando de 4.458 a poco más de 20.000 personas. Su participación relativa creció del 5% al 11% del total provincial. Este incremento responde al efecto conjunto del descenso de la fecundidad, las migraciones y la reducción de la mortalidad.

Desde 2015 la fecundidad descendió de forma acelerada: los nacimientos se redujeron un 53%, de 3.000 a 1.400 anuales. Hasta 2001 la tasa global de fecundidad provincial superaba el promedio nacional, pero actualmente se ubica por debajo en un hijo por mujer. Este descenso explica gran parte del incremento de personas de 60 años y más, según el estudio.

El trabajo académico fue presentado por la licenciada Julieta López, docente e investigadora del Instituto de la Educación y el Conocimiento de la UNTDF, durante el "Precongreso Fin del Mundo 2026: Territorios, derechos y longevidad en tiempos de cambio", celebrado los días 30 y 31 de julio en Ushuaia. Las proyecciones vigentes indican que hacia 2040 las personas de 60 años representarían el 20% de la población total, mientras que la franja de 0 a 14 años sería el 13%.

Según datos del último Censo, las personas mayores de 60 años tienden a residir en áreas centrales de Río Grande y Ushuaia. El 54,2% vive en hogares nucleares completos y el 20% en hogares unipersonales. La mayoría son jefes de hogar (62,4%), con mayor frecuencia masculina (71,43%) que femenina (54,25%).

En materia económica, las tasas de actividad de personas de 60 años y más descendieron del 62% al 47% en varones entre 2010 y 2022, y del 33% al 26% en mujeres. En contraste, la población que percibe jubilación aumentó del 48% al 64% en varones y del 75,8% al casi 82% en mujeres durante el mismo período.

Los resultados reabren el debate sobre la necesidad de diseñar políticas intergeneracionales e inclusivas que atiendan las demandas de una población más longeva, según señala el informe universitario.