El legislador provincial y exintendente de la ciudad sostuvo que la ordenanza que regula el vínculo de Ushuaia con su costa fue una política exitosa y debe recuperarse. Planteó que la recuperación de esa política no debe depender de quién gobierne el Municipio.

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l Plan de Manejo Integrado Costero de Ushuaia fue aprobado por unanimidad por el Concejo Deliberante, pero su aplicación quedó relegada con el paso de los años. En 2024, este diario advirtió que el plan había sido desactivado y que seguían pendientes tareas de remediación previstas para sectores como la desembocadura del río Olivia.

Federico Sciurano, actual legislador provincial, escribió el proyecto de ordenanza que dio origen al plan y lo puso en marcha durante su gestión como intendente de Ushuaia. Consultado sobre la posibilidad de derogarlo, respondió: “No, no, con eso hay que insistir. Hay que insistir porque sería entregarnos si no insistimos con eso. Esa fue una decisión que tomó la ciudad en su momento”.

Según remarcó, la norma tuvo resultados concretos. “Fue una iniciativa que tomó el Ejecutivo, que se implementó y fue exitosa, además. No estamos hablando de cuestiones abstractas o que no sabemos qué va a pasar. Fueron decisiones que la ciudad transformó en exitosas”, afirmó.

El origen del plan se remonta a los primeros días de su intendencia, cuando pidió a Prefectura Naval recorrer el frente costero desde el agua. “Cuando hicimos ese recorrido desde el mar nos encontramos con cosas que eran inconcebibles”, relató. Esa experiencia, explicó, llevó a repensar el vínculo de la ciudad con la costa y a reestructurar y modificar el paseo costero.

La transformación, sostuvo, buscó el reconocimiento de “entender que no podíamos ser una ciudad costera, capital de una provincia insular y negarnos a reconocer el valor del mar y el vínculo que tenemos desde nuestra costa con el mar”. Ese cambio, indicó, fue posible gracias a la ordenanza y a instituciones municipales que garantizaban que no se tomaran decisiones con impacto negativo sobre la costa sin un análisis previo.

La defensa del frente costero forma parte, en su mirada, de una preocupación más amplia por el perfil natural de la ciudad, que también se expresa en el crecimiento del senderismo y en recorridos masivos como el de la Laguna Esmeralda. “Hay que cuidar lo que tenemos para no perder esa esencia y estar a la altura de poder garantizar que eso se pueda sostener después en el tiempo”, señaló, y agregó: “Es muy difícil que vos quieras lo que no conocés”.

Para el legislador, el desafío excede a la gestión de turno. “No importa quién gobierne la ciudad, no tenemos que resignarnos, tenemos que trabajar para que el mensaje se reciba y se modifiquen actitudes que puedan no ser correctas o adecuadas para el tipo de ciudad al que queremos, y que no tenga que ver con una discusión político-partidaria, sino que se pueda hacer la reflexión y repensar decisiones que se han tomado”, concluyó.