Más del 80% de los consumidores en Estados Unidos desecha alimentos cuando se acerca la fecha impresa en el envase, aunque muchos de esos productos son completamente seguros para comer. Según informó Associated Press, expertos en seguridad alimentaria advirtieron que las fechas en las etiquetas no indican peligro, sino calidad, y que confundirlas genera un desperdicio innecesario de comida.
Donald Schaffner, especialista en seguridad alimentaria de la Universidad Rutgers, fue contundente al señalar que las etiquetas de fecha garantizan la calidad hasta ese punto, pero no tienen nada que ver con la seguridad de un producto. Una investigación de 2019 de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins confirma que la amplia mayoría de los consumidores tira comida por este motivo al menos en algunas ocasiones.
El problema tiene raíces estructurales: Estados Unidos no cuenta con regulación federal que estandarice las etiquetas de fecha en los alimentos, con la única excepción de la fórmula infantil. Frases como "Best Before", "Best By", "Best If Used By", "Enjoy By" y "Sell By" conviven en los estantes sin un criterio unificado. Un estudio de la Universidad de Maryland detectó más de 50 variantes de etiquetas de fecha en circulación en todo el país.
Rachel Zemser, científica de alimentos del área de la Bahía de San Francisco que asesora a empresas del sector, explicó a AP que esas fechas reflejan cuándo el fabricante considera que el producto alcanza su mejor sabor o calidad, no cuándo deja de ser inocuo. "Están basadas en cuándo el fabricante cree que ese producto sabrá mejor, cuándo su calidad estará en su punto máximo", señaló.
La longevidad de un alimento depende en gran medida de su composición. Las conservas sin abrir —latas de porotos, tomates, frutas y verduras— se mantienen en condiciones óptimas por años después de la fecha estampada en el envase. Lo mismo aplica a los envases de leche de soja o leche de almendras tratados térmicamente y sellados para resistir sin refrigeración. Los productos secos, como galletitas, crackers y cereales, también tienen una vida útil extensa porque su bajo contenido de humedad impide el crecimiento bacteriano.
Con la carne, el pescado y el pollo la precaución es diferente. Esos productos pueden deteriorarse aun dentro de la heladera, por lo que Zemser recomendó envolverlos bien en film y congelarlos antes de que venza la fecha indicada en el paquete. "La mayoría de las bacterias necesitan humedad y aire para crecer, así que los productos muy secos duran, pero no me arriesgaría con la carne", advirtió.
California se convirtió en el primer estado del país en regular las etiquetas de fecha al prohibir las leyendas "Sell By". La ley, que entró en vigencia el pasado 1 de julio, obliga a los fabricantes que comercializan en el estado a usar solo dos etiquetas: "Best If Used By" para indicar calidad óptima y "Use By" para señalar un límite de seguridad. El estado de Nueva York avanza en la misma dirección: su legislatura aprobó recientemente una medida similar que aguarda la firma de la gobernadora Kathy Hochul.





