El síndrome urémico hemolítico (SUH) alcanzó en 2026 el menor número de casos registrados en los últimos diez años. Según datos del Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS), en lo que va del año se notificaron 73 casos en todo el país, la cifra más baja para este período desde 2016.
La cifra representa 39 casos menos que el promedio registrado entre 2021 y 2025, y se suma a una tendencia descendente observada durante la última década. En 2025 se notificaron 209 casos en todo el país, con una tasa de incidencia de 0,44 casos cada 100.000 habitantes, la más baja del período 2015-2025.
El descenso también se registra entre los menores de 5 años, uno de los grupos más afectados por esta enfermedad. Durante 2025, el grupo de 2 a 4 años concentró el 43% de los casos, seguido por los niños de 1 año con el 30%, y los de 5 a 9 años con el 18%.
Transmisión y síntomas
El SUH está asociado principalmente a la infección por Escherichia coli productora de toxina Shiga (STEC). El contagio puede producirse a través de alimentos contaminados o insuficientemente cocidos, agua no segura y también por contacto entre personas, especialmente cuando no se mantiene una correcta higiene de manos. El contacto con animales que pueden actuar como reservorios también constituye una vía de transmisión.
La enfermedad suele comenzar con diarrea, muchas veces con sangre, fiebre y vómitos. Con el avance del cuadro pueden aparecer palidez y cansancio por la disminución de los glóbulos rojos, hematomas o manchas en la piel debido al descenso de plaquetas, y una disminución o ausencia de orina como consecuencia del compromiso de la función renal.
Ante la aparición de síntomas compatibles, especialmente diarrea con sangre, es importante realizar una consulta médica rápida y evitar la automedicación. La prevención se basa en cocinar correctamente la carne, evitar el contacto entre alimentos crudos y cocidos, consumir agua segura, lavar frutas y verduras y mantener una adecuada higiene de manos.
El Ministerio de Salud de la Nación reforzó la vigilancia de las infecciones por STEC para mejorar la detección temprana, identificar posibles fuentes de contagio y monitorear la evolución de los casos. Aunque el descenso registrado representa un dato positivo, las autoridades mantienen la vigilancia epidemiológica, especialmente por el impacto que el SUH puede tener en los niños pequeños.





