Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publicado en julio de 2026 revela la magnitud del ausentismo escolar crónico en Argentina y su impacto en el sistema educativo. El documento, titulado "Asistencia escolar y políticas para el sostenimiento de trayectorias" y realizado por los investigadores Juan Suasnábar, Tamara Vinacur y Silvina Alegre, propone un marco de cuatro pilares para usar el dato de asistencia como herramienta de alerta temprana.
Según datos del Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE 2019) de la UNESCO, Argentina exhibe una de las mayores incidencias de ausentismo de la región en el nivel primario. El 46% de los estudiantes de tercer grado y el 50% de sexto grado declararon haberse ausentado dos o más veces en el mes previo a la evaluación, equivalente a perder al menos el 10% del tiempo lectivo mensual.
La situación se agrava en el nivel secundario. De acuerdo con el operativo nacional Aprender 2022, aplicado a más de 400.000 estudiantes del último año del nivel medio, el 44% declaró haber faltado 15 días o más a lo largo del ciclo lectivo, lo que equivale a perder al menos un mes completo de clases. Solo el 4% aseguró no haber faltado nunca en el año. El informe también señala que la provincia de Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Tierra del Fuego presentan los niveles de ausentismo más altos del país, mientras que Jujuy, San Juan y Santiago del Estero se ubican en el extremo opuesto.
El impacto en el desempeño académico resulta contundente. Según el cruce de datos del ERCE 2019, los estudiantes argentinos con ausentismo recurrente obtienen hasta 28 puntos menos en Matemática de sexto grado que sus pares con asistencia regular, la brecha más alta entre los 17 países relevados. En tanto, PISA 2022 confirma el patrón a nivel secundario: quienes faltaron al menos a una clase en las dos semanas previas a la evaluación registran un rezago de entre 15 y 22 puntos en lectura, matemática y ciencias. Cuando las ausencias se prolongan por más de tres meses, la brecha supera los 40 puntos en todas las áreas evaluadas.
El análisis de registros administrativos nominales del Sistema Integral de Información Digital Educativa (SInIDE), publicado por la Secretaría de Educación de la Nación en 2025, identificó tres grandes perfiles de asistencia. En el grupo de "desvinculación progresiva", cuyas faltas aumentan de manera sostenida hasta interrumpir casi por completo la presencialidad, la probabilidad de no matricularse al ciclo siguiente trepa al 55%, y las calificaciones promedio caen a 3,2 puntos sobre diez.
El documento propone un marco de acción organizado en cuatro dimensiones: gobernanza, indicadores y umbrales, adecuación de los sistemas de información y protocolos de intervención. Los autores subrayan que el ausentismo reiterado funciona como una señal temprana de riesgo de abandono escolar. El informe menciona experiencias regionales como el Sistema Integrado de Protección de Trayectorias Educativas de Chile y el programa brasileño Pé-de-Meia, que utilizó la exigencia de reportar asistencia para habilitar transferencias monetarias.





