Ushuaia recibe esta semana a representantes de los Consejos de la Magistratura del país mientras Tierra del Fuego analiza cambios en su propio sistema de concursos. La propuesta apunta a combinar evaluaciones técnicas y antecedentes con criterios sobre liderazgo, capacidad de gestión, valores y adecuación del postulante a la función.

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a selección de magistrados en Tierra del Fuego podría incorporar nuevas variables para evaluar no sólo la formación académica y los conocimientos jurídicos de los postulantes, sino también su experiencia profesional, capacidad para conducir equipos y adecuación a la función. El Superior Tribunal de Justicia elaboró una propuesta de actualización del reglamento y la puso a consideración del Consejo de la Magistratura.

La presidenta del Superior Tribunal de Justicia, la jueza María del Carmen Battaini, explicó que la iniciativa todavía debe ser analizada y consensuada por el Consejo, pero sostuvo que el objetivo es ampliar los criterios actuales. “Hemos tenido una muy buena reunión con todos los integrantes del Consejo de la Magistratura para trabajar un reglamento conjunto donde se prevean evaluaciones objetivas, pero también de perfil y no solamente académicas, sino también de oficio”, señaló.

Uno de los cambios planteados es que la evaluación técnica quede en manos de jurados vinculados con el fuero o la materia del cargo concursado. Battaini consideró que esa especialización permitiría valorar mejor los conocimientos y dar mayor transparencia. “No es lo mismo una evaluación general a una evaluación hecha por un académico o por una persona con trayectoria dentro del fuero”, explicó.

A ese examen se sumarían los antecedentes académicos y la experiencia profesional o judicial. La propuesta busca evitar que el resultado dependa exclusivamente de títulos, cursos o antigüedad y sumar una evaluación del perfil requerido para cada cargo.

Battaini utilizó como ejemplo una eventual función en materia penal juvenil. “Es un tema que necesita especialidad. Yo no puedo, en el caso de que en algún momento tengamos un juzgado penal juvenil, elegir a un civilista”, sostuvo. Para ese tipo de tarea, agregó, tampoco alcanzaría el conocimiento técnico: “Tiene que ser un juez que sepa interactuar, que sepa escuchar, que sepa mirar, que sepa frenar y que entienda de la problemática penal juvenil”.

La tercera dimensión son las denominadas competencias transversales, vinculadas con la conducción de un juzgado. “Hay personas que son valiosísimas, que académicamente son brillantes, pero cuando uno las sienta a dirigir un espacio como es un juzgado, tienen que saber de liderazgo, cómo comunicarse con su gente y cómo formar equipos”, afirmó.

Para Battaini, esas condiciones son indispensables porque un magistrado no desarrolla su tarea de manera aislada. “Un juez que no sabe gestionar su equipo, o un juez que maltrata a su equipo, a lo mejor sin darse cuenta”, puede generar problemas dentro de la estructura, planteó. También remarcó la necesidad de evaluar principios y valores.

La presidenta del Tribunal vinculó la revisión con una transformación más amplia de la función judicial. Recordó que durante buena parte de su trayectoria predominó un modelo de juez distante y poco relacionado con la comunidad. “Era todo una imagen de solemnidad. Lo ideal es ser serio, no solemne”, resumió. También mencionó la necesidad de acercar la Justicia a la sociedad.

El contexto en el que actuará cada magistrado también forma parte de la discusión. Battaini sostuvo que los principios legales y los valores exigibles son los mismos en cualquier jurisdicción, aunque la realidad social debe ser considerada al evaluar un perfil. “El juez es juez. Donde sea que actúe tiene que cumplir con los mismos valores, en las bases legales, allí no hay atenuantes”, afirmó.

En Tierra del Fuego, explicó, el tamaño de las ciudades, las relaciones sociales, la cantidad de causas y las características culturales generan condiciones diferentes a las de grandes centros urbanos. “Todo depende de la provincia, de la cantidad, de la calidad, de la cultura, de la interculturalidad como tenemos en nuestra provincia. Y todo eso hay que atenderlo y entenderlo”, sostuvo.

La revisión coincidirá con las 42° Jornadas Nacionales del Foro Federal de Consejos de la Magistratura y Jurados de Enjuiciamiento de la República Argentina (FOFECMA), que se realizarán el 24 y 25 de septiembre en Ushuaia. El encuentro reunirá a representantes de los consejos provinciales y abordará, entre otros temas, los procesos de selección de magistrados y el funcionamiento de los jurados de enjuiciamiento.

Battaini destacó que ese intercambio permite comparar experiencias y metodologías aplicadas en distintas jurisdicciones. “Uno aprende también de las diferentes modalidades; puede evaluar fortalezas y debilidades”, señaló. Para la magistrada, esa revisión debe acompañar los cambios de la sociedad.

El proyecto fueguino no tiene todavía una fecha de aprobación ni una redacción definitiva. El Consejo de la Magistratura deberá estudiar la propuesta y definir qué modificaciones incorpora. La orientación planteada por el Superior Tribunal busca conservar un núcleo de evaluación objetiva y sumar herramientas para determinar si quien aspira a convertirse en juez reúne también las capacidades necesarias para ejercer la función, conducir un equipo y responder al contexto social en el que deberá administrar justicia.