La Fundación Pensar, vinculada al PRO, elaboró un estudio sobre los cambios en la estructura económica y social del país después de tres años del gobierno de Javier Milei. El trabajo contó con la participación del consultor y economista Fernando Moiguer, el ex ministro de Economía Hernán Lacunza y Mora Jozami, directora de la consultora Casa Tres.
El informe destaca que la evolución económica dejó de ser relativamente homogénea para mostrar brechas cada vez más profundas entre sectores, regiones y clases sociales. Mientras las provincias vinculadas a la minería y los hidrocarburos comenzaron a recibir beneficios del nuevo esquema, en los grandes conurbanos, especialmente el AMBA, el deterioro del poder de compra profundizó el rezago. "Es un problema tener una buena macro y una mala micro", sostuvo Moiguer.
Según el documento, el conurbano bonaerense aparece como uno de los principales afectados: su producto bruto geográfico cayó 2,5% desde el inicio del gobierno de Milei y el empleo retrocedió 3,6%. Sin embargo, el denominado "Eje Andino", con Salta como cabecera, acumuló un crecimiento del producto del 2,9%, aunque el empleo se redujo 9%, incluso más que en el Gran Buenos Aires.
El trabajo plantea que la antigua política industrial basada en la sustitución de importaciones dejó paso a una economía organizada en torno a nodos regionales impulsados por actividades extractivas. "El primer gran rasgo que tiene esta transformación es que el desarrollo no va a ser homogéneo. La Argentina nunca lo fue, pero vivíamos bajo una suerte de creencia o imaginario de homogeneidad", analizó Moiguer.
Las expectativas varían según la región: apenas el 29% de los habitantes del AMBA cree que su situación mejorará durante el próximo año, mientras que esa proporción asciende al 38% en el eje pampeano, al 41% en el eje andino y al 45% en el eje patagónico. El consultor señaló que el 74% de los habitantes de Neuquén realizó algún gasto suntuario recientemente, mientras que en el AMBA esa capacidad apenas llega al 23%.
El informe identificó cuatro situaciones sociales: los "ganadores" (quienes cuentan con capital y activos o ingresos altos), los "esperadores" (principalmente clase media formal del sector privado), los "ajustados" (sectores de clase media baja que perdieron nivel de vida sin caer en la pobreza) y los "perdedores directos" (jubilados con haber mínimo, empleados públicos, trabajadores informales y hogares pobres).
Solo el 29% de quienes pertenecen a los sectores bajos y vulnerables cree que su situación mejorará en el próximo año, porcentaje que asciende al 33% entre los sectores medios y al 44% entre los de ingresos altos. El 59% de los sectores bajos afirmó que en 2027 votará por un cambio de gobierno, proporción que baja al 54% entre los sectores medios y al 33% entre los altos. El documento concluye advirtiendo sobre "una Argentina cada vez más fragmentada" y señala: "El Gobierno logró construir una narrativa de orden. Ahora necesita construir una experiencia de mejora".





