Tierra del Fuego atraviesa una encrucijada estructural. La dependencia del régimen de promoción industrial nos exige pensar en el mediano plazo, sin resignar competitividad en el corto.

La formación de talento local, el desarrollo de proveedores y la incorporación tecnológica son tres ejes que deberíamos poner en el centro del debate público.

Esta columna pretende ser una invitación al diálogo entre sectores, no una prescripción cerrada.