La Directora del Hospital Río Grande advierte sobre una crisis financiera crítica causada por una deuda de las obras sociales que supera los 10,000 millones de pesos. Debido al aumento de pacientes sin cobertura privada y la falta de pagos sistemáticos, el hospital enfrenta serias dificultades para mantener su infraestructura y suministros médicos. Aunque la atención de emergencias sigue garantizada, la falta de liquidez compromete significativamente los servicios ambulatorios y el mantenimiento de equipos costosos. El directivo hace un llamado urgente a las aseguradoras para que regularicen sus aportes y así evitar que se rompa la cadena de pagos. A pesar del panorama complejo, se destaca un alivio parcial gracias a la normalización de los fondos provenientes del programa Sumar. Esta situación refleja el enorme desafío de sostener un sistema público de salud frente a una demanda creciente y recursos económicos insuficientes.

El impago de las obras sociales, cuya deuda supera los 10.000 millones de pesos, afecta de forma crítica la operación diaria del hospital, ya que el 80% de sus actividades depende del recupero de costos.

Las principales consecuencias en el servicio hospitalario son: Afectación en la atención general y ambulatoria: La falta de aportes de las obras sociales resiente la atención de todos los pacientes. Se ve especialmente resentida la atención ambulatoria, aunque el hospital intenta sostenerla para evitar que las consultas derivan en emergencias.

El corte en el flujo de ingresos interrumpe la cadena de pagos del hospital, complicando la provisión de recursos y insumos esenciales.

La falta de fondos dificulta la compra de insumos, la reparación de equipos y el mantenimiento de equipamiento médico, cuyos costos son sumamente elevados.

Y pese a la crisis económica y el resentimiento del área ambulatoria, la atención de urgencias y casos graves (como un ACV o un politraumatismo) se mantiene siempre garantizada junto con su medicación