El Gobierno concretó la ampliación de los recursos destinados a Defensa y reasignó $217.959 millones, unos US$142 millones para reforzar la infraestructura militar en el extremo sur. Los fondos, dispuestos mediante el DNU 867/2026, están vinculados principalmente con el avance de la Base Naval Integrada de Ushuaia y la finalización de trabajos en la Base Petrel, en la Antártida.
La medida se concretó después de que Javier Milei anunciara por cadena nacional que aceleraría la construcción de la base fueguina. Para el oficialismo, se trata de una decisión con implicancias geopolíticas sobre una de las zonas consideradas estratégicas para la Argentina.
El senador fueguino de La Libertad Avanza, Agustín Coto, definió la decisión como una «voluntad manifiesta» para consolidar la soberanía nacional en la Patagonia austral. Aseguró, además, que se trata de «la inversión más importante desde la década del 90», en referencia a obras como el Aeropuerto Internacional de Ushuaia, la pavimentación de la Ruta Nacional 3 y el Puerto de Ushuaia.
La expresión fue retomada por el asesor presidencial Santiago Caputo, quien respondió: «Me gusta este concepto de voluntad manifiesta».
Una base con historia
La Base Naval Integrada de Ushuaia tiene antecedentes que se remontan a varias décadas, aunque el proyecto que actualmente se encuentra en ejecución comenzó a desarrollarse durante el gobierno de Alberto Fernández, en 2022.
En esa etapa se realizaron trabajos de nivelación del terreno y se construyó una gran platea de hormigón, pero posteriormente las obras quedaron paralizadas. El último dato oficial generalizado disponible registraba un avance físico del 9,13% y señalaba que durante 2024 no se había realizado inversión presupuestaria en el proyecto.
La magnitud de la nueva asignación también debe ponerse en contexto: las estimaciones sobre el costo total de la Base Naval Integrada varían según la fuente y ubican el proyecto en un rango de US$300 millones a US$500 millones. Por eso, los US$142 millones representan una inyección significativa, pero no alcanzan por sí solos para completar toda la obra.
Del total ampliado para Defensa, $206.373 millones figuran como aplicaciones financieras destinadas a adelantos a proveedores y contratistas de largo plazo. El refuerzo presupuestario también contempla otras necesidades del área, por lo que no todo el monto corresponde exclusivamente a la base de Ushuaia.
La nueva instalación está pensada para ampliar la capacidad logística y operativa de la Argentina en el extremo sur, mientras que las obras en Base Petrel extienden ese objetivo hacia la Antártida. En conjunto, ambos proyectos forman parte de la estrategia del Gobierno para reforzar la infraestructura de Defensa en una zona que considera clave para sus intereses sobre el Atlántico Sur y su proyección antártica.
La apuesta oficial es que estas obras permitan darle mayor capacidad operativa y logística a la Argentina en el extremo austral, con Ushuaia como uno de los principales puntos de apoyo para las actividades navales y antárticas.





