Laura Sánchez, trabajadora de la obra social IOSFA, confirmó que junto a otros empleados recibieron la notificación de que solo trabajarán hasta el 30 de noviembre. La medida afecta a aproximadamente 1.400 trabajadores a nivel nacional, en el marco de una reestructuración de la entidad.
"Esto era como un rumor que estaba corriendo, que las delegaciones iban a desaparecer. Pero nosotros nunca imaginamos que eso incluía el despido del personal. Pensamos que nos iban a reubicar o, en el peor de los casos, que iba a haber una indemnización", explicó Sánchez.
La situación se agravó cuando el viernes pasado los trabajadores se enteraron de que no eran planta permanente, como habían creído durante años. "En el 2023 nos hacen hacer todo lo que son los trámites administrativos para personal de planta, los preocupacionales, toda la documentación. Se publica una orgánica donde están nuestros nombres, apellidos, puestos de trabajo y planta permanente", detalló.
Desde 2023 hasta la actualidad, los empleados no volvieron a firmar contratos y tanto en ARCA como en Anses o en Mi Argentina aparecían como planta permanente. Sin embargo, el viernes por la mañana recibieron una disposición oficial que informaba que todo ese trámite quedó sin efecto. "Porque fue como que se hicieron mal los pasos administrativos y queda sin efecto. De repente, el personal que consideraban que éramos planta permanente, somos contratados", señaló Sánchez.
De los 1.400 trabajadores afectados, solo unos 300 venían firmando contratos. El resto se encontraba en la misma situación que Sánchez y sus compañeras. "Horas después nos llega la notificación de despido donde nos despiden bajo una ley de un supuesto contrato que no existe porque no firmamos", agregó.
Esta modalidad les permite a las autoridades de IOSFA no reubicar al personal ni pagar indemnizaciones. "Básicamente perdemos todos esos derechos, nos despiden como si hubiésemos firmado un contrato y como si nosotras supiéramos que el 30 terminaba, y listo, se van sin nada", expresó la trabajadora.
En Río Grande, la delegación de IOSFA cuenta con tres empleadas. Sánchez lleva 11 años trabajando allí, una de sus compañeras 13 años y otra 15 años. "De repente nos avisan que esto cierra, que desaparece. Ni siquiera es que una se queda sin trabajo pero le indemnizan, no, esto desaparece, no nos indemnizan", lamentó.
En Ushuaia también hay tres empleados en la misma situación. Las tareas que realizan incluyen auditoría de facturación de prestadores, reintegros y atención personalizada a afiliados. Con el cierre de la delegación en Río Grande, esas funciones quedarán discontinuadas.
Incluso una compañera que sí ingresó como planta permanente años atrás se encuentra afectada. "Le dicen que queda a disponibilidad, pero le pagan la mitad del sueldo y después, si no la logran reubicar, también la echan", contó Sánchez.
Los trabajadores afectados están siendo acompañados por los sindicatos ATE y PIFA, que presentaron medidas judiciales, cautelares, cartas y documentos para asegurar la estabilidad laboral o el reconocimiento de la planta permanente. Además, están en contacto con abogados particulares para asesorarse sobre sus derechos.
"Estamos visibilizando la situación. Se están haciendo muchas asambleas permanentes en cada provincia y se están tomando diferentes decisiones", explicó Sánchez. A nivel nacional, los trabajadores se mantienen en contacto a través de grupos de WhatsApp para darse apoyo y asesoramiento mutuo.
Sobre el clima que se vive entre los empleados, Sánchez manifestó: "Es un clima de mucha angustia, además de la bronca que genera. Es de angustia porque de repente esto desaparece". Dos de sus compañeras son sostén de familia y tienen hijos a cargo, lo que agrava la situación. "Te hace sentir como desprotegida, como desamparada. Pero bueno, ahí estamos apoyándonos entre nosotras", concluyó.





