Representantes del sector privado demandaron respuestas a las autoridades ante eventuales reclamos portuarios que impidan el tránsito a la terminal; y, aunque la administración confirmó que el puerto se encuentra operativo, las entidades remarcaron la necesidad de un protocolo de contingencia que asegure el movimiento de pasajeros, vehículos y proveedores.
Tras observar que el sector turístico carece de responsabilidad para resolver el conflicto laboral portuario, las cámaras advirtieron que los bloqueos amenazarían más de 2.000 empleos directos e indirectos, afectando a hoteles, restaurantes, agencias de viajes, comercios y servicios de transporte de la ciudad.
La inquietud trascendió al plano internacional tras ser informada a las compañías navieras, a medios especializados y a la organización IAATO.
Debido a que las navieras planifican sus itinerarios con anticipación, la falta de previsibilidad actual podría desencadenar la cancelación de recaladas o la reprogramación de rutas en la región.
Frente al peligro de perder operaciones, los referentes alertaron que puertos vecinos como Punta Arenas y Puerto Williams en Chile emergen como alternativas competitivas. Perder este flujo afectaría la posición estratégica que Ushuaia consolidó tras más de 30 años de trabajo continuo como puerta de entrada a la Antártida.
Por ello, las instituciones solicitaron al Gobierno provincial resguardar los accesos fuera de la jurisdicción de Prefectura, y exigieron a ANPYN brindar garantías sólidas.
Los representantes concluyeron que la ciudad no puede arriesgar en una sola temporada la confianza y la previsibilidad construidas durante décadas.





