Donald Trump afirmó el sábado por la noche que el atentado perpetrado por los rebeldes hutíes de en el aeropuerto internacional de Riad, en el que murieron al menos 12 personas, entre ellas un ciudadano estadounidense, era “inaceptable”.
El presidente norteamericano comentó a los periodistas que “hablará” con el príncipe heredero saudita, Mohammed bin Salman, tras el ataque del grupo insurgente respaldado por el régimen de Irán. “Lo que ha ocurrido en Arabia Saudita es inaceptable”, afirmó el mandatario.
Asimismo, el secretario de Estado Marco Rubio también condenó los ataques de este sábado, incluido el llevado a cabo cerca del aeropuerto de Dammam. “Estos ataques censurables ponen de manifiesto un desprecio flagrante por la vida de civiles inocentes. Deben cesar ya”.
Rubio se solidarizó con el Reino de Arabia Saudita y su pueblo, y expresó sus condolencias a las víctimas y sus familias.
En tanto, Hans Grundberg, enviado especial de la ONU para Yemen, afirmó que las hostilidades de este sábado representan “una grave escalada” por parte de los hutíes de Yemen. “Tales acciones suponen una grave amenaza para la seguridad regional, perpetúan los ciclos de violencia y complican aún más los esfuerzos de paz para Yemen”, señaló en un comunicado.
Los hutíes lanzaron un nuevo ataque contra el aeropuerto de Riad
La coalición militar saudita acusó el domingo a los hutíes proiraníes del ataque contra el aeropuerto de Riad, que dejó 12 muertos y 309 heridos, y prometió responder “con firmeza” a una acción que calificó como crimen de guerra contra una terminal de pasajeros.
Trump había dicho más temprano que decidirá “muy pronto” si su país se suma a los ataques de Arabia Saudita contra los hutíes.
La autoridad de aviación civil saudita informó que entre las víctimas mortales había cuatro ciudadanos sauditas y ocho extranjeros, incluido un estadounidense. El aeropuerto internacional Rey Jalid suspendió sus operaciones desde el sábado mientras se evaluaban los daños y se verificaba la seguridad de las instalaciones.
El ataque fue el más mortífero registrado en Arabia Saudita desde el atentado suicida del grupo Estado Islámico que mató a 21 fieles en una mezquita chií de Al Qatif, en el este del país, en mayo de 2015. Los hutíes no habían reivindicado la ofensiva contra el aeropuerto.
El portavoz de la coalición, Turki al-Malki, sostuvo en un comunicado que el impacto tuvo como objetivo una terminal de pasajeros. “Es un crimen de guerra (...) contra una de las terminales de pasajeros del Aeropuerto Internacional Rey Jalid de Riad que causó muertos y heridos entre viajeros y empleados de la terminal”, afirmó.
La autoridad de aviación civil señaló que el ataque dejó 309 heridos, algunos con lesiones graves, además de daños materiales. Las autoridades sanitarias ordenaron una movilización masiva de médicos ante una “emergencia grave”.
Un testigo que esperaba para embarcar relató a la agencia AFP lo ocurrido en las puertas de embarque del aeropuerto. “Estaba en la puerta 403. Vi cómo alcanzaban la 401, vi heridos (...) Todo el mundo corría”, contó.
Otro pasajero afirmó haber escuchado una explosión mientras esperaba su vuelo y dijo haber presenciado un impacto que dejó heridos y provocó pánico entre los viajeros.
La coalición anunció también la intercepción de un misil al sureste de Riad, donde se ubica la base aérea Príncipe Sultán. Informó, además, la caída de un proyectil cerca del aeropuerto de Dammam, en el este del reino. El aeropuerto de Dammam y el de Yeda funcionan como alternativas al de Riad, que permanecía cerrado. Las autoridades mantenían la evaluación de los daños en las instalaciones atacadas.
La embajada de Estados Unidos en Arabia Saudita afirmó que tenía conocimiento de los ataques y pidió a sus ciudadanos evitar la zona. Las representaciones diplomáticas de Canadá, Alemania y España difundieron advertencias similares.

La embajada española alertó en la red X sobre un “nuevo ataque (...) de los hutíes”. Un alto diplomático occidental indicó a AFP que varias embajadas prohibieron a su personal desplazarse desde y hacia el aeropuerto durante la próxima semana.
Los hutíes han incrementado los ataques contra aeropuertos sauditas, instalaciones petroleras y buques cisterna desde julio, cuando se derrumbó la tregua con el gobierno yemení respaldado por Riad. El gobierno saudita rara vez reconoce de forma pública que esos ataques alcanzan objetivos civiles y, durante las últimas semanas, había guardado silencio sobre esos incidentes.
En Yemen, las fuerzas gubernamentales respaldadas por Arabia Saudita avanzaban contra los hutíes en áreas cercanas al estratégico estrecho de Bab el Mandeb, según fuentes militares. Los combatientes proiraníes habían tomado esas zonas el mes anterior.
El gobierno yemení anunció la semana previa una ofensiva para recuperar todos los territorios controlados por los hutíes, después de que el grupo se apoderara de toda la costa occidental en una operación relámpago.
Los hutíes confirmaron ataques de las fuerzas gubernamentales en Bab el Mandeb, un paso clave para el transporte de petróleo y mercancías por el mar Rojo, pero aseguraron haber repelido la ofensiva. Las afirmaciones de ambos bandos no pudieron ser verificadas de forma independiente por la rápida evolución del conflicto y las restricciones de acceso para periodistas.





