El CEO de Mirgor, José Luis Alonso, habló por primera vez desde el inicio del conflicto con la Unión Obrera Metalúrgica y expuso con dureza la posición de la empresa. Aseguró que durante el año la compañía sufrió más de 25 días de paro y cese de actividades y advirtió que esa conflictividad afecta la producción, el cumplimiento con los clientes y la posibilidad de sostener el empleo en Tierra del Fuego.

“No se puede vivir de la conflictividad”, afirmó Alonso durante una entrevista exclusiva con TVP Noticias por la pantalla de la Televisión Pública Fueguina. Según resumió, el reclamo central de la empresa pasa por alcanzar “confiabilidad operativa y productividad” en un contexto marcado por la caída de las ventas y el avance de los productos importados.

Las declaraciones se produjeron en la etapa final de la conciliación obligatoria que mantiene reincorporados a alrededor de 300 trabajadores alcanzados inicialmente por los telegramas de despido. El CEO garantizó que Mirgor no reducirá la cantidad total de puestos, pero vinculó la situación individual de esos empleados con el resultado de la negociación con la UOM.

 

Qué pasará con los 300 trabajadores

“Mirgor no va a bajar un solo puesto de trabajo después de este conflicto”, afirmó Alonso. También aseguró que el grupo conservará su dotación y que su intención es continuar produciendo y generando empleo en la provincia.

Sin embargo, cuando se le preguntó si los mismos 300 trabajadores podrán presentarse normalmente a sus puestos después del 31 de agosto, respondió: “Depende de la UOM”.

Alonso explicó que la resolución dependerá de que las partes alcancen un acuerdo sobre los puntos presentados por la empresa.

“Depende de lo que ocurra en estos días en la negociación con la Unión Obrera Metalúrgica. Mirgor va a continuar con la máxima intención de dialogar y buscando alternativas para dar continuidad laboral. Mirgor quiere que los trabajadores sigan teniendo su fuente de trabajo”, sostuvo.

Después de que el Gobierno provincial dictara de oficio la conciliación obligatoria, Mirgor retrotrajo los despidos y permitió el reingreso del personal.

“Mirgor volvió a incorporar a todos los trabajadores, incluyendo a los propios delegados”, confirmó Alonso. No obstante, aclaró que los representantes sindicales permanecen licenciados mientras avanza la negociación.

“En la medida en que podamos encontrar un acuerdo, seguramente existirá la posibilidad de que esto se solucione”, agregó.

 

Por qué Mirgor decidió enviar los telegramas

Alonso sostuvo que los despidos fueron resueltos después de que los trabajadores realizaran un paro mientras todavía se encontraba vigente una conciliación obligatoria correspondiente a un conflicto anterior.

“Hubo una violación clara y repetida de la conciliación obligatoria”, afirmó.

Durante la entrevista se le recordó que la ministra de Trabajo había señalado que Mirgor no había informado fehacientemente ese incumplimiento. Alonso respondió que la medida fue certificada por un escribano y admitió que la comunicación formal llegó algunas horas después.

“En medio de la conciliación obligatoria, mientras tenía lugar la reunión con la ministra, estábamos sufriendo un paro de actividades. Fue correctamente certificado por escribano e informado. Como es lógico, esa información llegó horas después”, explicó.

El ejecutivo aseguró que no se trató de un episodio aislado y acusó a la UOM de haber desconocido conciliaciones obligatorias en otras oportunidades.

“No es la primera vez que la UOM de Río Grande viola una conciliación. La ley dice claramente que ambas partes deben retrotraer las medidas y que, mientras se siga negociando, no puede haber nuevas medidas de fuerza”, manifestó.

Alonso también sostuvo que los delegados impidieron que pudiera reunirse con los trabajadores para explicar personalmente los cambios propuestos por la compañía.

“Habíamos acordado que yo iba a ir a Tierra del Fuego a hablar con la gente y explicar qué estaba requiriendo la empresa. Ellos mismos impidieron que pudiera hacerlo. Fue una acumulación de hechos y no quedó más remedio que cursar los telegramas de despido”, argumentó.

 

Los doce puntos que propone la empresa

El CEO confirmó que Mirgor presentó una propuesta de doce puntos para modificar aspectos de la organización interna y mejorar la productividad. Según explicó, solamente dos tienen una incidencia directa sobre los trabajadores que actualmente se desempeñan en las plantas.

El primero apunta a reducir el nivel de ausentismo hasta un máximo del 3%. Alonso calificó la situación como “un flagelo” y aseguró que durante el último año se registraron jornadas con entre 180 y 200 personas ausentes.

“Hemos tenido niveles de 180 o 200 trabajadores ausentes en un día de trabajo. Indudablemente está el trabajador que tiene una afectación médica, que se respeta y se considera como tal. Pero después está aquel que en seis meses presentó ocho certificados médicos diferentes”, señaló.

El segundo punto busca limitar las medidas de fuerza realizadas por motivos que, según la empresa, no se encuentran directamente vinculados con Mirgor.

“Hemos sufrido paradas de una hora, asambleas no coordinadas con la empresa, paros de medio día y paros de jornada completa. En lo que va del año hemos sufrido más de 25 días de paro y cese de actividades”, aseguró.

Alonso afirmó que esas interrupciones dificultan el cumplimiento de los planes de producción y de los compromisos asumidos con las empresas automotrices y otros clientes.

No hay empresa en el mundo que pueda ser eficiente y competitiva teniendo tantísimas pérdidas de productividad y de producción”, advirtió.

También cuestionó que las plantas de Mirgor fueran paralizadas por reclamos políticos, legislativos o productivos que no dependían de la compañía.

Lo que le pedimos a la gente es que no haya paros por razones que no sean estrictamente necesarias ni por cuestiones que no tengan relación con un reclamo hacia la empresa”, explicó.

El resto de la propuesta incluye nuevas funciones, una redistribución de actividades y alternativas para incorporar personal en futuros proyectos.

Alonso negó especialmente que la compañía pretenda aplicar una reducción salarial.

“A la gente se le ha mentido. Se le ha dicho que Mirgor quería bajarle el sueldo y esto no es así. Nunca Mirgor solicitó reducir los salarios de los trabajadores que hoy están en la planta”, remarcó.

 

La discusión por el premio anual

El conflicto comenzó por el reclamo del premio anual que los trabajadores venían percibiendo durante los años anteriores. Alonso negó que Mirgor se haya rehusado a discutirlo y aseguró que fue la empresa la que intentó iniciar la negociación desde noviembre de 2025.

Mirgor nunca negó la discusión sobre el premio anual. En noviembre del año pasado solicitamos a la comisión interna de cada planta que negociáramos el premio de 2026. En diciembre lo volvimos a pedir y recibimos una negativa. En enero nuevamente lo pedimos y recibimos otra negativa”, afirmó.

El CEO explicó que el beneficio suele equivaler a una suma de entre uno y dos salarios anuales. Se paga en dos tramos y queda sujeto al cumplimiento de objetivos vinculados con los niveles de producción y las entregas a los clientes.

“Se paga una parte a mitad de año y otra parte a fin de año con la consecución de algunos objetivos claves, como cumplir con los planes de producción y cumplir con los clientes”, detalló.

Según la postura empresarial, las reiteradas medidas de fuerza impidieron alcanzar esos objetivos y terminaron obstaculizando la propia discusión del premio.

“Mirgor quiere discutir el premio. Pero cada vez que tenemos un conflicto o una conciliación obligatoria tenemos que detener cualquier negociación. ¿Cómo discuto con un gremio en esta situación?”, planteó.

 

Las acusaciones contra la UOM

Alonso lanzó fuertes cuestionamientos contra la conducción de la UOM Río Grande, a la que acusó de recurrir permanentemente al conflicto como forma de negociación.

“La UOM de Río Grande no tiene capacidad de dialogar porque lo único que entiende como herramienta de negociación es la extorsión y el conflicto”, afirmó.

También sostuvo que esa metodología pone en riesgo los puestos de trabajo y señaló al propio gremio como la principal amenaza para la continuidad laboral.

“La única manera que entiende el gremio de Río Grande de discutir algo con la empresa es vía el conflicto. En realidad, el que está amenazando gravemente la continuidad laboral de la gente es el propio gremio”, expresó.

El empresario contrapuso esa situación con la relación existente en Ushuaia, donde aseguró que los trabajadores metalúrgicos no realizaron ninguna medida de fuerza durante el año.

Esto pasa solamente en Río Grande. En Ushuaia también tienen UOM, también son trabajadores metalúrgicos y no han tenido una sola hora de paro en lo que va del año”, afirmó.

Alonso sostuvo además que la mayoría de los empleados desea trabajar normalmente, pero que algunos acompañan las medidas por temor a represalias.

El 80 o 90% de la gente quiere trabajar. El problema es que la gente que va a la planta y quiere trabajar tiene miedo. No quiere problemas, amenazas ni aprietes y se ve obligada a seguir este tipo de cosas”, aseguró.

Estas afirmaciones fueron realizadas sin que durante la entrevista se presentaran pruebas y quedaron pendientes de una respuesta por parte de la conducción gremial.

El CEO también reclamó que los delegados vuelvan a realizar tareas productivas dentro de las fábricas.

Los delegados no trabajan hace 40 años. No trabajan, no ponen un tornillo. ¿Usted cree que una empresa puede subsistir teniendo 40 o 50 trabajadores a los cuales les paga el sueldo y no trabajan?”, cuestionó.

 

La reunión, la supuesta agresión y los audios

Alonso rechazó las acusaciones de maltrato y abuso de poder surgidas después de una reunión que mantuvo con los trabajadores dentro de una de las plantas.

“No hubo ningún tipo de maltrato. Fue simplemente contarle a la gente qué está pasando, qué situación tiene la empresa y cuáles son los desafíos”, afirmó.

Según su versión, fue él quien terminó siendo agredido físicamente por un empleado mientras respondía preguntas ante alrededor de 300 personas.

Un trabajador salió de entre los demas y me agredió físicamente. Eso provocó que una señora que trabaja en la compañía, al ver la situación, se sintiera mal. No fue porque yo estuviera hostigando a alguien, sino por el acto de violencia de ese trabajador”, relató.

El CEO también se refirió a los audios que circularon durante los últimos días y en los que presuntamente se escucharía su voz. Aseguró que fueron creados con inteligencia artificial.

“Esto es fake. Esto es inteligencia artificial”, afirmó.

Como argumento, sostuvo que no está permitido ingresar a las plantas con teléfonos celulares y que existen controles para detectar elementos metálicos. Durante la entrevista no mencionó la existencia de un peritaje técnico sobre las grabaciones.

 

El futuro de la industria fueguina

Alonso enmarcó todo el conflicto en una situación que calificó como crítica para la industria nacional y fueguina. Advirtió sobre una caída importante de las ventas y una mayor competencia de productos importados.

La imagen que damos como industria fueguina es realmente muy mala cuando no cumplimos con la producción ni con los clientes”, sostuvo.

Según el CEO, Tierra del Fuego debe mejorar su productividad para competir no solamente dentro del país, sino también en mercados internacionales.

“Mirgor no quiere llenar las estanterías de productos importados, quiere fabricar. La única manera de dar trabajo y dar más trabajo es que nuestro producto pueda competir”, afirmó.

Alonso aseguró que la compañía continuará buscando un acuerdo y dijo estar dispuesto a dialogar en cualquier momento con un representante de la UOM que tenga mandato para negociar.

“Yo estoy disponible las 24 horas, los siete días de la semana, para charlar, discutir y encontrar todas las maneras de poder hacerlo”, expresó.

La conciliación obligatoria se encuentra próxima a finalizar y las negociaciones entran ahora en una instancia decisiva. Mirgor asegura que mantendrá la cantidad total de empleos y que no pretende reducir salarios. La definición pendiente es si la empresa y la UOM lograrán un acuerdo que permita garantizar la continuidad de los mismos 300 trabajadores involucrados en el conflicto.