El consumo del fármaco Ozempic (semaglutida) y sus equivalentes como Dutide registró un aumento significativo de consultas en los últimos tiempos, según advirtió la licenciada en nutrición Natalia Soto (MN 10.142, MP 4406). La tendencia, impulsada por famosos a nivel nacional e internacional, generó preocupación en el ámbito sanitario por el uso indebido del medicamento.
Estos fármacos fueron desarrollados para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad, pero actualmente están siendo utilizados por personas que no son candidatos adecuados. "La realidad es que hoy en día se están usando en personas que realmente no lo deberían usar o que no son justo candidatos para utilizarlo", explicó Soto.
La semaglutida es una inyección subcutánea que requiere evaluación médica previa con un endocrinólogo o diabetólogo. Es fundamental investigar antecedentes hepáticos, renales, tiroideos, y está contraindicada en embarazadas y lactantes. Según los consensos en Argentina sobre farmacología, está destinada a personas con un índice de masa corporal (IMC) mayor a 27, es decir, con sobrepeso alto u obesidad con comorbilidades.
La demanda desmedida provocó desabastecimiento en farmacias, afectando a pacientes que realmente necesitan el medicamento por indicación médica. En algunos casos, se consigue mediante recetas irregulares o sin la prescripción adecuada, cuando debería ser de venta bajo receta únicamente.
El fármaco actúa sobre el apetito, el hambre y la utilización de insulina en el páncreas, colaborando con el descenso de peso. Sin embargo, también reduce la masa muscular, lo que puede derivar en osteoporosis y pérdida de la cantidad de masa muscular deseada para mantener la salud.
"Actúan sobre lo que es el vaciamiento gástrico, la sensación de llenura, la sensación de no tener hambre, entonces dejamos de comer", describió la nutricionista. Por esta razón, deben acompañarse con suplementación, ya que disminuye significativamente el requerimiento de alimentos y puede generar deficiencias nutricionales.
Soto enfatizó que el tratamiento de la obesidad requiere un enfoque integral que incluya al médico endocrinólogo, diabetólogo o clínico, nutricionista, actividad física y acompañamiento terapéutico para trabajar aspectos cognitivos y conductuales. "No solamente el médico y la nutricionista, por eso también es re importante que las personas que lo están consumiendo investiguen un poco, vayan con su médico, se asesoren, se fijen realmente si son candidatos", advirtió.
La preocupación de los profesionales de la nutrición radica en que nuevamente se pone el foco en el adelgazamiento rápido, buscando soluciones mágicas sin esperar el proceso de cambio de hábitos. Si el medicamento no se acompaña con modificaciones en el estilo de vida y actividad física, al suspenderlo aparece el efecto rebote, frustrando a quienes buscaron una solución rápida.
La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) aprobó cinco fármacos de este tipo, que se utilizan hace más de 20 años para la diabetes. Sin embargo, el uso masivo actual responde a la urgencia de bajar de peso, no siempre con indicación médica adecuada.
Entre las consecuencias más graves del uso inadecuado se encuentran la pérdida de masa muscular, el descenso de peso brusco y la aparición de comorbilidades. Los antecedentes de pancreatitis, cáncer de tiroides en la familia, dislipemias o hipertensión son factores que contraindican su uso en algunos pacientes. "No hay que comprar cualquier cosa porque sí, ir con tu médico a investigar y ver cómo estamos primero y qué nos recomiendan", concluyó Soto.





