El aglomerado Comodoro Rivadavia-Rada Tilly perdió más de 5.100 puestos de trabajo privado registrado en apenas dos años. La consecuencia no termina en quienes dejaron de tener un salario: una estimación del economista Alejandro Jones ubica en $23.700 millones mensuales el dinero que dejó de ingresar al circuito económico local. Son unos US$15,5 millones por mes que ya no pasan por supermercados, comercios, restaurantes, servicios y actividades recreativas.

Hay una manera de medir una crisis laboral que va más allá de contar puestos de trabajo perdidos. Consiste en preguntarse qué ocurre con el dinero que esos trabajadores dejaron de cobrar y, por lo tanto, dejaron de gastar. La respuesta ofrece una dimensión menos visible, pero posiblemente más profunda, del deterioro económico de Comodoro Rivadavia: la pérdida de empleo también es una pérdida de circulación de dinero dentro de la ciudad.

Un análisis realizado sobre los datos oficiales de empleo registrado del aglomerado Comodoro Rivadavia-Rada Tilly estima que, entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025, se perdieron 5.123 puestos de trabajo privados registrados en seis grandes ramas de actividad.

El cálculo fue realizado por el economista Alejandro Jones -Magister en Finanzas Públicas, integrante del Obsrevatorio de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la U.N.P.S.J.B- a partir de la evolución del empleo en 6 ramas de actividad y de los últimos salarios registrados para cada sector. Su conclusión es contundente: esos puestos representan actualmente unos $23.700 millones mensuales en salarios que dejaron de pagarse. A un tipo de cambio de $1.525 utilizado para la estimación, equivale a aproximadamente US$15,5 millones por mes. No es dinero que simplemente desaparece de una planilla estadística.

“Eso quiere decir la plata que dejó de estar en el supermercado, que dejó de estar en las tiendas en el centro, la plata que dejó de estar en las canchas de pádel, que dejó de estar en los restaurantes, que dejó de estar en el cine”, graficó Jones, 0.

DEL PETRÓLEO A LA CONSTRUCCIÓN: MÁS DE 5.000 EMPLEOS PERDIDOS EN 6 RAMAS DE ACTIVIDAD EN LA CIUDAD

La serie permite observar varias etapas. Desde comienzos de 2019 hasta la pandemia se produjo una caída importante del empleo. Luego comenzó una recuperación que se extendió hasta comienzos de 2023. El comportamiento cambió a partir de entonces. Después de un período de estancamiento, la caída se hizo mucho más pronunciada desde fines de 2023 y comienzos de 2024.

El máximo de la serie se ubicó en noviembre de 2023, con unos 42.300 empleos privados registrados en los sectores considerados. Para diciembre de 2025, el número había descendido a unos 37.200. La diferencia es de 5.123 puestos, una contracción de alrededor del 12%.

La comparación tiene además una característica relevante: no se trata de todo el mercado laboral de la ciudad, sino de seis grandes ramas del sector privado formal: explotación de minas y canteras, construcción, comercio, servicios, industria manufacturera y electricidad, gas y agua.

Por eso, el número no pretende describir la totalidad del empleo existente en Comodoro y Rada Tilly. Pero sí permite observar qué ocurrió con una parte significativa del empleo privado registrado y, sobre todo, estimar su impacto sobre la masa salarial.

LOS SUELDOS PETROLEROS EXPLICAN EL 70% DEL DINERO QUE DEJÓ DE CIRCULAR EN LA CIUDAD

No todos los puestos de trabajo tienen el mismo impacto sobre la economía local. Según el relevamiento de Jones, la explotación de minas y canteras perdió casi el 23% de sus empleos registrados en los dos años analizados.

En total, el petróleo en Comodoro Rivadavia y Rada Tilly perdió en esos dos años unos 2.519 empleos registrados como netamente pertenecientes al sector ‘Extracción de Minas y Canteras’, que se es el que se vincula directamente a la producción de hidrocarburos. A ese momento, se registraban 8.686 puestos de trabajo petroleros, contra 11.205 de dos años atrás.

Traducido a dinero, ese retroceso representa más de US$11 millones mensuales que dejaron de circular en la economía local, de acuerdo con la estimación realizada.

Es decir: solamente el petróleo explica el 71% de los US$15,5 millones mensuales de masa salarial que, según este cálculo, dejó de ingresar al circuito económico de Comodoro y Rada Tilly.

LA CONSTRUCCIÓN SUFRE LA FALTA DE OBRA PÚBLICA Y RESTA OTROS 2 MILLONES DE DÓLARES EN SALARIOS

La construcción también tuvo un impacto importante en cantidad de empleo: perdió algo más del 30% de sus puestos registrados, lo que representa 1.045 empleos, al caer desde 3.323 a 2.278 trabajadores ‘en blanco’.

Aun tratándose de salarios más bajos que los petroleros, la pérdida para la región también es importante, porque representa unos US$2 millones mensuales de salarios que dejaron de circular. Entre petróleo y construcción se explican así más de US$13 millones mensuales de la pérdida estimada.

LA INDUSTRIA TAMBIÉN PERDIÓ EMPLEO

La tercera señal significativa aparece en la industria manufacturera. La actividad registró una caída cercana al 18% en el empleo privado registrado durante el período analizado. En números concetos, representa unos 470 puestos laborales menos que en 2023. En este caso, la pérdida es de 1.200 millones de pesos, equivalente aproximado a unos 800.000 dólares.

La magnitud es importante porque muestra que el problema no se concentra exclusivamente en el pozo petrolero. La reducción de actividad alcanza también a sectores que forman parte del entramado productivo que rodea a la industria hidrocarburífera y que, al mismo tiempo, abastecen otros mercados.

En el otro extremo, electricidad, gas y agua fue el único de los seis sectores que mostró crecimiento del empleo. Jones estimó que el sector pasó de unos 1.080 trabajadores registrados a aproximadamente 1.111, una mejora cercana al 3%. Aun cuando hay más empleados, el saldo salarial también es negativo, con la pérdida de unos 162 millones de pesos.

El rubro ‘Servicios’ también refleja una pérdida importante, con con 735 puestos laborales menos (pasó de 15.235 empleos a 14.500 en esos dos años)y un impacto de 1.850 millones de pesos mensuales, equivalente a 1,2 millón de dólares. El comercio, en cambio, presenta una particularidad. Su caída neta fue mucho menor, de alrededor del 4%. Pero esa cifra no necesariamente significa que el sector haya atravesado la crisis sin consecuencias. En concreto, la pérdida acumulada es de 325 puestos de empleo, al caer desde 8.808 a 8.483, pero el número más bajo puede encerrar parte de la clave que, de algún modo, ‘maquilla’ hoy la crisis de la ciudad.

EL COMERCIO PUEDE ESTAR FUNCIONANDO COMO PUERTA DE ENTRADA Y SALIDA

El comercio tiene una dinámica diferente a la del petróleo o la construcción. Es uno de los sectores que rápidamente expulsa trabajadores cuando cae el consumo, pero también puede incorporar personas cuando aparecen oportunidades de autoempleo o nuevos emprendimientos. Por eso, mirar únicamente el resultado neto puede ocultar parte del fenómeno. En la ciudad conviven dos imágenes: comercios tradicionales que cierran después de muchos años de actividad y nuevos negocios que aparecen en distintos rubros.

Jones señaló que desde el Observatorio vienen siguiendo esa dinámica de aperturas y cierres y advirtió sobre un comportamiento que recuerda, en alguna medida, a lo ocurrido durante los años 90. La referencia no es menor: trabajadores que reciben una indemnización por despido y lo destinan a abrir un pequeño negocio, un comercio, un emprendimiento gastronómico o un servicio.

El problema aparece cuando ese movimiento produce una proliferación de nuevos emprendimientos en un mercado cuyo consumo también se está contrayendo.

Entonces puede ocurrir que el dinero que antes provenía de un salario formal y relativamente elevado, pase a financiar un pequeño emprendimiento que, al poco tiempo, también debe cerrar por falta de clientes. El proceso no parece haber frenado: los primeros indicadores del empleo hasta mitad de 2026 reflejan que la pérdida de puestos laborales registrados siguió empeorando, antes que recuperarse. La transformación puede verse en la calle, pero también puede leerse en las estadísticas: no necesariamente todo nuevo emprendimiento representa creación genuina de actividad económica; una parte puede ser una forma de reemplazar un empleo perdido, por nuevas formas de trabajo cuya sustentabilidad en el tiempo aún está por comprobarse.