El funcionario de la Justicia fue hallado culpable de lesiones graves en contexto de violencia de género. En 2022 su expareja Carla Kirstein mostró un video con el cuerpo desfigurado por los golpes. Ayer se dio a conocer el veredicto. La condena en suspenso es por uno de los hechos, en el que la mujer fue empujada contra una pared y sufrió lesiones permanentes en el hombro. El caso adquirió amplia repercusión pública local y nacional
E
l ex relator del Superior Tribunal de Justicia Marcelo Damián Guzmán fue condenado ayer a tres años de prisión en suspenso por el delito de lesiones graves en contexto de violencia de género y en perjuicio de su expareja, Carla Kirstein, un hecho que adquirió gran repercusión pública local y nacional cuando se difundió en 2022.
Guzmán, quien se desempeñaba en la vocalía del juez Ernesto Löffler y se encuentra separado del cargo desde poco después de la denuncia, fue hallado “autor material y penalmente responsable” del hecho sometido a juicio por el Tribunal de Juicio en lo Criminal de Ushuaia, tras el procedimiento oral y público que comenzó el viernes pasado y finalizó en la víspera con la lectura del veredicto.
Los jueces Alejandro Pagano Zavalía, Maximiliano García Arpón y Rodolfo Bembihy Videla también condenaron al acusado al pago de las costas del proceso, a la vez que le impusieron una serie de reglas de conducta durante el tiempo de la pena, como comunicar al Tribunal de Ejecución cualquier cambio de residencia y someterse al cuidado del Patronato de Presos y Liberados.
También deberá abstenerse de consumir estupefacientes y de abusar de bebidas alcohólicas, y tendrá prohibido acercarse o mantener contacto por cualquier medio con la víctima, sin perjuicio del régimen de comunicación que establezca el fuero competente respecto de la hija que tienen en común.
La sentencia corresponde a un hecho ocurrido “aproximadamente a mediados de mayo de 2021”, en la ciudad de Ushuaia, cuando Guzmán empujó contra una pared a Kirstein dentro de la vivienda en la que ambos convivían y le produjo una lesión permanente en el hombro, según dio por demostrado el tribunal.
En la última jornada del juicio también tuvieron lugar los alegatos de las partes, en los que la fiscal de género Paula Schapochnik requirió la aplicación de una pena de cinco años de prisión, mientras que la defensa ejercida por el abogado Gabriel Ortega solicitó la absolución por falta de pruebas incriminatorias.
En el momento de las últimas palabras, Guzmán volvió a sentarse en el banquillo para reiterar su inocencia.
Los magistrados se tomaron luego unas horas antes de volver a constituirse en la sala de audiencias para leer el veredicto final e informar que los fundamentos de la sentencia se conocerán el miércoles 28 de octubre a las 19.
Al tratarse de una condena en suspenso, el relator de la Corte continuará en libertad siempre y cuando cumpla las reglas de conducta, al tiempo que su defensa podrá recurrir el fallo en casación ante el Superior Tribunal de Justicia.
En esa instancia también se tratará un planteo efectuado por la fiscal Schapochnik contra la decisión del tribunal (adoptada unos días antes del juicio) de declarar la prescripción de otros dos hechos por lo que se acusaba a Guzmán de “lesiones simples” contra Kirstein.
Este aspecto es importante porque ante una nueva condena por otros ilícitos, el funcionario judicial podría quedar detenido.
La pena que recibió ayer es la mínima establecida para este tipo de delito, cuya escala va desde los tres a los seis años de cárcel.
A su vez, resta saber qué temperamento adoptará el Poder Judicial como empleador de Guzmán si el fallo queda firme, ya que hasta el momento se encuentra suspendido de sus funciones y percibiendo el 60% de su remuneración completa, pero ante una condena judicial firme podría ser sumariado y exonerado del Estado.
Esta situación es la que, paradójicamente, podría representar un nuevo perjuicio para la víctima, ya que dejaría de percibir el importe de manutención para la hija de ambos.
El calvario de Carla
Carla Kirstein, una instructora de pilates oriunda de la ciudad de Villa Ángela, en la provincia de Chaco, relató en su declaración que conoció a Guzmán en Córdoba, y que tiempo después resolvieron convivir en Ushuaia donde él ya tenía trabajo.
El funcionario judicial se desempeñó como secretario del Juzgado Electoral de Tierra del Fuego desde febrero de 2012, hasta que en 2016 solicitó una licencia psiquiátrica y luego de eso pasó a desempeñarse como relator en el Superior Tribunal.
Kirstein habló en el juicio de un maltrato constante que “fue escalando con el tiempo” y que incluía desde “violencia psicológica, hasta económica y por último física”.
Dijo que su ex cónyuge se ufanaba del poder que tenía por su cargo judicial, y que esa situación se agravó más todavía cuando pasó a desempeñarse en el Superior Tribunal de Justicia.
Incluso contó que llegó a encontrar en su casa un dispositivo electrónico puesto por Guzmán para grabar el audio dentro de la vivienda, y que él mismo le contó que usaba otro en su despacho judicial porque temía que terceras personas ingresaran a manipular expedientes.
Kirstein denunció al funcionario después de múltiples situaciones de violencia, y ante la inacción institucional decidió grabar un video con su cuerpo lleno de moretones que se volvió viral y disparó la difusión pública del caso.
Durante el proceso, en dos ocasiones hubo intentos de la defensa por llegar a un acuerdo de reparación integral, pero ello fue rechazado por la Fiscalía porque, por ejemplo, incluían una suma indemnizatoria que surgía de un porcentaje del dinero que el acusado supuestamente iba a recibir por salarios caídos si se reincorporaba al cargo.
En situación de vulnerabilidad, con dos hijas a su cargo, atravesando una enfermedad, sin vivienda propia y trabajando como cuentapropista, Carla Kirstein continúa actualmente en el Chaco, muy lejos de las promesas de ayuda que le hicieron en Ushuaia, luego de que un alto funcionario de la Justicia le causara lesiones emocionales y físicas que acaban de ser certificadas en un juicio.





