La concejala de Ushuaia Vanina Ojeda, del Partido Justicialista, defendió la inauguración de la Plaza Bolivia y cuestionó las críticas recibidas, que consideró de carácter xenófobo. En declaraciones a FM Espectáculo 93.1, la edil se pronunció sobre el debate generado tras un video relacionado con el espacio público.

"Nadie propone quitarle identidad a Ushuaia, borrar nuestra historia o poner una colectividad sobre otra", afirmó Ojeda, quien señaló que la ciudad tiene una historia marcada por la diversidad y cuenta con monumentos y plazas que reconocen a distintas colectividades como Perú, Croacia o Paraguay. "¿Por qué cuando se trata de la comunidad boliviana aparece el enojo?", cuestionó.

La legisladora subrayó que la comunidad boliviana vive, estudia, trabaja y cría hijos en Ushuaia, siendo parte de la construcción de la ciudad. "Una plaza no le quita identidad a nadie, al contrario: suma memoria, cultura, reconocimiento", sostuvo, y añadió que lo que está en discusión es qué tipo de sociedad se quiere construir, si una que excluye o una que integra.

Ojeda señaló que nombrar el espacio como "Estado Plurinacional de Bolivia" no implica entregar territorio, sino un reconocimiento simbólico. "No se está entregando una porción de tierra. Sigue siendo pública, municipal, fueguina y argentina", precisó.

La discusión se produce en medio del debate por el proyecto de Propiedad Privada que impulsa la gestión de Javier Milei, que reformaba la Ley de Tierras y eliminaba restricciones para la compra de territorio por parte de personas y empresas extranjeras. La legislación vigente establece un tope del 15% de territorio rural que puede quedar en manos extranjeras. Tras el rechazo de bloques aliados, el proyecto del ministro Federico Sturzenegger establecería límites de entre el 20% y el 25%, y otorgaría más participación a las provincias en la autorización de operaciones.

Al respecto, la concejala diferenció ambas situaciones: "Una cosa es ponerle nombre a una plaza y otra es entregar nuestro territorio", afirmó, y llamó a dar un debate serio sobre soberanía. "No hay que confundir un reconocimiento cultural con entrega territorial. Una plaza no vende tierra, pero una Ley que quita controles a la compra de campos por capitales extranjeros sí puede poner en riesgo la soberanía", concluyó.