La localidad de Tolhuin registra actualmente la tasa más alta de sífilis de Tierra del Fuego en relación con su cantidad de habitantes, según advirtió el jefe del Servicio de Infectología, Edgar Vega. El especialista manifestó su preocupación por el incremento de las infecciones, la aparición de reinfecciones y las dificultades que persisten para fortalecer la prevención y detectar nuevos casos.
Vega aclaró que el indicador debe analizarse en función de la población de cada localidad. Por ese motivo, que Tolhuin presente la mayor tasa provincial no significa necesariamente que concentre la mayor cantidad absoluta de contagios.
Al describir el escenario epidemiológico, el médico sostuvo que los registros alcanzaron niveles que generan especial preocupación entre los profesionales de la salud. “Es lo más alto que hemos visto en nuestra vida”, expresó, al tiempo que reconoció la incertidumbre sobre cómo continuará evolucionando la situación.
Entre los principales factores que favorecen la propagación de la enfermedad, Vega identificó la falta de utilización del preservativo y las demoras para acudir a una consulta médica. También explicó que la sífilis puede permanecer sin manifestaciones evidentes o presentar lesiones en zonas del cuerpo que dificultan su identificación, lo que aumenta las posibilidades de transmisión cuando no existe un diagnóstico oportuno ni se inicia el tratamiento correspondiente.
A esta situación se suma el estigma que todavía rodea a las infecciones de transmisión sexual, una problemática que, según el especialista, lleva a muchas personas a postergar la consulta. También mencionó las dificultades para acceder a los centros de atención y la disponibilidad de insumos necesarios para realizar los testeos.
Otro de los aspectos que genera preocupación en el Servicio de Infectología es la cantidad de reinfecciones detectadas en personas que ya habían atravesado un tratamiento. “Lo que estamos viendo en muchos casos son reinfecciones”, señaló Vega, quien remarcó que haber recibido tratamiento no evita contraer nuevamente la infección. Por eso, insistió en la importancia de mantener las medidas de cuidado y realizar controles ante posibles situaciones de exposición.
El profesional también cuestionó la reducción de los recursos nacionales destinados a las políticas de prevención. En particular, hizo referencia a la disminución en la distribución de preservativos y materiales informativos para la población. “No hay folletos, no hay educación sexual”, afirmó, y consideró necesario recuperar las campañas de concientización, las charlas y el acceso a información destinada a las personas sexualmente activas.
En cuanto a las herramientas de detección, Vega recordó que continúa vigente la campaña “Paremos la sífilis”, iniciada en febrero, que contempla el acceso a estudios de laboratorio, sujeto a la disponibilidad de insumos. Una vez confirmada la infección, se indica el tratamiento antibiótico correspondiente, de acuerdo con la etapa en la que se encuentre la enfermedad.
El especialista también hizo hincapié en la importancia de la notificación a las parejas sexuales de los últimos tres meses, para que puedan acercarse a los servicios de salud, consultar y realizarse los estudios correspondientes. Esta medida resulta fundamental para identificar posibles contagios, facilitar el diagnóstico y evitar que continúe la cadena de transmisión.
Sin embargo, advirtió que en algunos casos resulta difícil identificar o contactar a esas personas, lo que representa un obstáculo adicional para el control epidemiológico.
El escenario planteado por el Servicio de Infectología vuelve a poner en primer plano la necesidad de reforzar la prevención, garantizar el acceso a preservativos y testeos, promover la consulta temprana y ampliar la educación sexual. La detección oportuna y el tratamiento adecuado son herramientas centrales para reducir los contagios y evitar nuevas reinfecciones.





