La planta de BGH en Río Grande retomó sus actividades tras concluir el período de suspensión implementado desde principios de julio. Los 600 trabajadores de la planta permanente regresaron a sus puestos después de que la empresa y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) acordaran mantener la totalidad de los salarios durante las semanas de inactividad, evitando un impacto directo sobre los ingresos.

La empresa había decidido la suspensión como consecuencia de la fuerte retracción del consumo interno y el incremento de la competencia de productos importados. A pesar del reinicio de operaciones, el panorama laboral para la segunda mitad del año se mantiene tenso.

La principal preocupación se centra en más de 40 operarios que actualmente están bajo cobertura de la Aseguradora de Riesgos del Trabajo (ART). Entre los delegados circula la versión de que la compañía evaluaría no darles continuidad una vez finalizados sus tratamientos médicos y administrativos. Según estimaciones que circulan en el sector, eventuales desvinculaciones adicionales podrían impactar de forma escalonada en cerca de un centenar de trabajadores.

La situación de BGH refleja el momento crítico del polo industrial fueguino, golpeado por la recesión. Las ventas de electrónica registran retrocesos interanuales superiores al 20%, mientras el encarecimiento del crédito para la compra de electrodomésticos y el incremento en la importación de productos terminados afectaron el volumen operativo de las principales firmas locales. A esto se suma la incertidumbre sobre potenciales cambios que impulsaría el Gobierno nacional sobre el régimen de promoción industrial vigente en Tierra del Fuego.

Oscar Martínez, secretario general de la UOM, había advertido que desde la asunción de Javier Milei se perdieron 2.000 puestos de trabajo en Río Grande. El gremio busca firmar un compromiso para evitar despidos al menos hasta fin de año.

Hasta el momento, ni BGH ni la UOM realizaron comunicaciones oficiales respecto de las versiones sobre nuevos despidos. Una fuente de la industria electrónica con presencia en la isla reconoció que "el reinicio de la planta sirve para cumplir con compromisos de stock y entregas comerciales pendientes, pero la demanda interna no reacciona".