Este 5 de agosto se cumplen 20 años del crimen de Agustina Belén Varela, la niña de 3 años que murió en el Hospital Regional de Río Grande tras sufrir múltiples traumatismos y una lesión hepática que le provocó un shock hemorrágico. El caso dio inicio a un recorrido judicial marcado por fallos contradictorios, nulidades y recursos que todavía impiden cerrar definitivamente la causa.
La noche del 4 de agosto de 2006, Agustina participó de una reunión familiar por un cumpleaños. Su madre, Rosalía Varela, se retiró antes para viajar a Ushuaia y dejó a la niña al cuidado de familiares y de Lucas Gabriel Gómez, quien entonces era su pareja. Testimonios incorporados a la causa señalaron que Gómez llevó a la niña al baño durante la reunión y luego regresó diciendo que se había dormido. Una tía que trasladó a Agustina más tarde advirtió que presentaba golpes y decidió llevarla al hospital.
Lucas Gómez fue sometido a dos juicios orales y en ambos resultó absuelto por el beneficio de la duda. El segundo juicio terminó en junio de 2014 con una nueva absolución adoptada por mayoría. Sin embargo, en febrero de 2017 un tribunal del Superior Tribunal de Justicia integrado por jueces subrogantes revocó esa absolución y declaró a Gómez responsable del homicidio. El fallo sostuvo que había existido una valoración arbitraria de la prueba y consideró el caso dentro de un contexto de maltrato infantil y violencia contra una niña.
En julio de 2017 se le impusieron a Gómez 15 años de prisión de cumplimiento efectivo por homicidio simple. Sin embargo, el condenado permaneció en libertad porque su defensa presentó nuevos recursos y la sentencia nunca adquirió firmeza. Desde entonces, el expediente continuó atravesando planteos judiciales y dificultades para integrar un tribunal que no hubiera intervenido previamente.
El abogado de la familia, Francisco Ibarra, explicó en 2025 que los integrantes naturales del Superior Tribunal ya habían participado en distintos momentos del proceso, por lo que debía recurrirse al sistema de subrogancias para analizar una nueva casación presentada por la defensa. También aseguró que Gómez continuaba en libertad y sin restricciones conocidas.
En el aniversario número 19, Rosalía Varela expresó su desesperación por la demora. "Es frustrante y desesperante. Me desgasta el hecho de pensar todo el tiempo en esto. El asesino de mi hija está libre y yo sigo esperando justicia", manifestó. También calificó de "inhumano" que la causa todavía no hubiera alcanzado una definición.
A veinte años de aquella madrugada, el expediente sigue abierto y Lucas Gómez permanece en libertad, mientras la Justicia fueguina tiene pendiente la resolución de una de las causas criminales más complejas y extensas de su historia.





