La situación financiera de la Obra Social del Estado Fueguino (OSEF) vuelve a poner a Tolhuin en el centro de la discusión.

Horacio Gallegos, director por el sector pasivo de la obra social, afirmó que la Municipalidad de Tolhuin y el Concejo Deliberante mantienen, entre ambos, una deuda que actualmente ronda entre los $550 y $600 millones.

El número resulta todavía más significativo si se considera la dimensión de las estructuras estatales locales: el Municipio cuenta con alrededor de 500 trabajadores y el Concejo con aproximadamente 100. Se trata de cerca de 600 empleados públicos, además de sus respectivos grupos familiares, que dependen de un sistema de obra social que necesita de esos recursos para sostener medicamentos, tratamientos y prestaciones.

Aportes que deben terminar en la obra social

El problema excede una discusión contable entre organismos públicos.

En julio, el propio Concejo Deliberante informó que existían aportes descontados de los salarios de sus trabajadores y contribuciones correspondientes que no habían sido depositados ante OSEF y la Caja de Previsión. El cuerpo legislativo responsabilizó de esa situación a la falta de transferencia por parte del Ejecutivo municipal de recursos previstos presupuestariamente.

Por eso, la pregunta adquiere una sensibilidad inevitable:

¿Qué ocurrió con los recursos que debían terminar en OSEF?

Determinar responsabilidades exige discriminar la deuda. Debe establecerse cuánto corresponde al Municipio, cuánto al Concejo Deliberante, qué parte son aportes personales descontados a los trabajadores, qué parte corresponde a contribuciones patronales y cuáles son exactamente los períodos impagos.

No existe, con la documentación pública analizada, evidencia suficiente para afirmar que esos recursos hayan sido desviados o utilizados para otros fines. Pero frente a una deuda cercana a los $600 millones, resulta necesario que los dos poderes locales expliquen qué ocurrió con cada obligación que debía ser transferida a la obra social.

Una deuda que podía convertirse en una solución histórica

La situación tiene además una paradoja: Tolhuin tuvo sobre la mesa una alternativa que permitía transformar parte del problema financiero en patrimonio permanente para OSEF y servicios concretos para sus afiliados.

La Legislatura provincial había avanzado previamente con herramientas destinadas a fortalecer la atención de OSEF en Tolhuin. La legisladora provincial Gisela Dos Santos impulsó una resolución para avanzar en la regularización de tierras y la proyección de una sede propia de la obra social en la ciudad. En septiembre, Dos Santos volvió a reunirse con las autoridades de OSEF para analizar el cumplimiento de esa iniciativa y la posibilidad de compensar deuda mediante la construcción del edificio.

Posteriormente, el propio Directorio de OSEF confirmó que el objetivo estratégico era que Tolhuin pudiera contar con una delegación propia y una farmacia institucional, buscando descentralizar la atención y mejorar el acceso a medicamentos para los afiliados de la zona centro.

La propuesta contemplaba un mecanismo de compensación de obligaciones mediante tierras y ejecución de obras. En otras palabras: convertir deuda en infraestructura, con un edificio que quedara incorporado al patrimonio de OSEF y al servicio de los afiliados.

Una condición: Municipio y Concejo debían ponerse de acuerdo

Pero había una condición institucional determinante.

OSEF estableció que cualquier convenio debía contar con la participación y ratificación de las tres partes: Municipalidad, Concejo Deliberante y la propia obra social. El entonces presidente de OSEF, Gustavo García, sostuvo públicamente que un eventual convenio debía involucrar necesariamente a las tres instituciones.

Allí comenzó a quedar atrapada una oportunidad importante para Tolhuin.

Las diferencias financieras e institucionales entre Ejecutivo y Concejo se profundizaron. El cuerpo deliberativo sostiene que el Municipio no transfirió fondos presupuestarios necesarios para afrontar sus obligaciones, mientras el Ejecutivo había reconocido públicamente su propia deuda con OSEF y señalado que trabajaba en una propuesta para resolverla.

La controversia terminó incluso en los tribunales. OSEF inició acciones contra el Concejo por más de $268 millones, monto que con las costas informadas supera los $300 millones. El Concejo cuestionó la procedencia y cuantificación de esa obligación; la Justicia rechazó suspender el trámite, aunque esa decisión no resolvió definitivamente el fondo de la controversia.

De una oportunidad a una encrucijada

El resultado, hasta el momento, es una verdadera encrucijada para Tolhuin.

Por un lado, OSEF reclama recursos en medio de una situación financiera compleja. Por otro, Municipio y Concejo mantienen una disputa acerca de las responsabilidades sobre las obligaciones pendientes.

Y en el medio están los trabajadores y sus familias.

También quedó pendiente una oportunidad que podía generar una respuesta estructural para la ciudad: cancelar obligaciones y, al mismo tiempo, construir una sede de OSEF con farmacia propia en Tolhuin.

El proyecto no era solamente administrativo. Una sede propia permitiría que numerosos trámites pudieran resolverse en la ciudad y que los afiliados contaran con una farmacia institucional, reduciendo la dependencia de Río Grande y Ushuaia para determinadas gestiones y prestaciones. El propio Directorio de OSEF calificó esa posibilidad como trascendental para Tolhuin.

¿Quién se hace cargo?

Hoy las preguntas siguen abiertas.

¿Cuánto debe exactamente el Municipio? ¿Cuánto debe el Concejo? ¿Cuánto corresponde a aportes descontados a trabajadores y cuánto a contribuciones patronales? ¿Por qué esos recursos no llegaron oportunamente a OSEF? ¿Y por qué, después de haberse encontrado una alternativa para convertir parte de la deuda en una sede y farmacia, el acuerdo todavía no pudo concretarse?

La disputa institucional determinará responsabilidades y la Justicia resolverá aquello que corresponda en los expedientes abiertos.

Pero existe una realidad que excede cualquier enfrentamiento político: cuando se habla de OSEF no se habla simplemente de números, balances o expedientes. Se habla de recursos destinados a garantizar la salud de los trabajadores y de sus familias.

Y mientras Municipio y Concejo discuten quién debe pagar, OSEF sigue esperando los recursos y Tolhuin sigue esperando su sede y su farmacia propia.