Durante agosto, el Municipio de Río Grande realizó más de 70 intervenciones relacionadas con vehículos abandonados o en reparación en la vía pública. Las acciones se originaron a partir de denuncias recibidas por el 147, casos detectados en recorridas y entregas voluntarias de vecinos.
Rodolfo Sopena, Subsecretario de Ambiente del Municipio de Río Grande, explicó que el trabajo se realiza junto con Tránsito, Fluido Vial e Higiene Urbana. Los chasis completamente desmantelados son retirados y trasladados a un predio de acopio en Las Violetas, donde se separan de otros residuos como neumáticos fuera de uso.
Una vez acumulado un volumen suficiente, el Municipio vende el material a empresas habilitadas. La chatarra es compactada en el mismo predio y luego trasladada en camiones a Buenos Aires para su fundición y reutilización. La venta se realiza aproximadamente cada dos o tres años, según la cantidad acumulada. La primera operación de este tipo se concretó hace tres años y el predio alcanzó nuevamente un volumen que permite iniciar un nuevo procedimiento.
Sopena vinculó la mayor permanencia de vehículos en la vía pública con dificultades económicas de los vecinos. Explicó que se detectan autos que permanecen durante períodos más largos frente a talleres mecánicos por demoras en las reparaciones. Sin embargo, aclaró que la cantidad de chatarra destinada a disposición final no tuvo un crecimiento exponencial.
El esquema ambiental municipal incluye otros residuos voluminosos con circuitos específicos. Los pallets generados por la actividad industrial son triturados y utilizados por productores para recomponer suelos, mejorar caminos dentro de las chacras, o destinarse a calefacción y biomasa.
Los neumáticos fuera de uso tienen recolección diferenciada semanal desde las gomerías. El Municipio los entrega para trituración antes de enviarlos a Buenos Aires, lo que permite cargar alrededor de 26 mil kilos por camión y reducir el costo del transporte. Sopena comparó ese aprovechamiento con las dificultades del PET, donde las botellas enfardadas mantienen espacios de aire que reducen la carga efectiva a unos 10 mil kilos.
Para el vidrio, el Municipio prevé la próxima habilitación de un Ecopunto impulsado por una empresa privada, donde comenzará su procesamiento para posible utilización en obra pública y privada. También se encuentra en estudio un proceso para moler el vidrio hasta alcanzar una granulometría que permita utilizarlo como reemplazo parcial del cemento, alternativa que todavía atraviesa ensayos y certificaciones.





