El juzgado a cargo de la jueza de instrucción Cecilia Cataldo realizó este miércoles nuevos procedimientos en la Unidad de Detención 1 en el marco de la investigación por la golpiza a tres reclusos ocurrida el 9 de mayo pasado en el pabellón B.
La división Delitos Complejos y Policía Científica efectuaron tomas fotográficas y mediciones para elaborar un croquis del pabellón B, donde fueron agredidos Pedro Flores, Jhonatan Burgoa y su hijo Maximiliano. El ataque se extendió por dos horas y media sin intervención de las autoridades.
Hasta el momento, hay 10 presos y 7 penitenciarios imputados por el hecho, aunque la lista de acusados podría ampliarse. La pericia técnica realizada sobre más de 20 celulares secuestrados arrojó indicios de que en los días posteriores al incidente, los penitenciarios involucrados intentaron encubrir o apaciguar los efectos de lo ocurrido, con permisividad del Servicio Penitenciario que no actuó a tiempo.
Además de los procedimientos en el pabellón, se dispuso un relevamiento e identificación de la totalidad de los presos alojados en ese sector, más allá de los 10 ya imputados. La comitiva judicial también se trasladó a la sala de monitoreo para realizar una inspección ocular y constatar qué visión tuvieron las cámaras de seguridad del pabellón durante el transcurso de los vejámenes.
Estas medidas podrían resultar determinantes para establecer la posibilidad de ampliar la acusación a más integrantes del Servicio Penitenciario.
Por otra parte, la Justicia cuenta con un indicio de un presunto vínculo económico entre presos y al menos un penitenciario. Para avanzar en esta línea investigativa, la fiscalía solicitó relevar el secreto bancario de las cuentas de los imputados, medida que el juzgado aún no ha dispuesto.





