La deuda pública de Estados Unidos superó por primera vez los 40 billones de dólares, según informó el Departamento del Tesoro. El pasivo federal alcanzó los 40,047 billones de dólares al cierre del martes, un nivel que vuelve a poner bajo presión las cuentas de la mayor economía mundial.

Del total, 32,266 billones de dólares corresponden a títulos del Tesoro en manos de inversores, mientras que 7,782 billones son obligaciones internas entre distintas cuentas públicas. La cifra registra una aceleración reciente: el pasivo federal prácticamente se duplicó desde enero de 2017, cuando se situaba en 19,95 billones.

Una parte importante del incremento se produjo durante la pandemia de COVID-19. Las administraciones de Donald Trump y Joe Biden recurrieron al endeudamiento para financiar ayudas de emergencia, programas de recuperación y apoyo económico a hogares y empresas. Sin embargo, el aumento no terminó con la pandemia, ya que los desequilibrios entre ingresos y gastos mantuvieron la trayectoria ascendente.

Los ingresos federales no crecen al mismo ritmo que las principales obligaciones del Estado. Seguridad Social, Medicare, Medicaid y la atención a veteranos concentran una parte significativa del gasto y tienden a aumentar debido al envejecimiento de la población. A esto se suma el servicio de la deuda, cuyo costo se incrementa cuando crece el volumen de obligaciones y las tasas de interés permanecen elevadas.

El pago de intereses ya adquirió un peso excepcional dentro del presupuesto. Durante el ejercicio fiscal 2025, el gasto destinado a atender la deuda superó por primera vez al presupuesto del Pentágono. En los primeros diez meses del ejercicio fiscal 2026, los intereses pagados rebasaron el gasto de Medicare y se convirtieron en la segunda mayor partida presupuestaria, solo detrás de la Seguridad Social.

En julio, el Gobierno registró un desequilibrio mensual de 432.000 millones de dólares, uno de los mayores de la historia estadounidense. Durante los primeros diez meses del ejercicio fiscal 2026, el déficit acumulado ya había superado el registrado durante todo el ejercicio anterior.

El aumento del endeudamiento coincide con señales de mayor cautela en el mercado de bonos. Los rendimientos de los títulos estadounidenses de largo plazo alcanzaron niveles que no se veían desde hace años, mientras los inversores exigieron una remuneración mayor para mantener deuda con vencimientos extensos. Los compradores extranjeros, que poseen cerca de un tercio de los bonos del Tesoro, redujeron su demanda durante el último año.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció una ampliación de las operaciones de recompra de bonos con vencimientos de entre 10 y 30 años, hasta al menos 4.000 millones de dólares por operación, en un intento de contribuir al funcionamiento del mercado.

Maya MacGuineas, presidenta del Comité para un Presupuesto Federal Responsable, sostuvo que los 40 billones de dólares no representan únicamente una cifra contable. "La deuda no existe solo en los registros del Gobierno; se siente en toda la economía y llega a los bolsillos de las personas", afirmó. MacGuineas advirtió que un mayor endeudamiento puede presionar la inflación, limitar recursos para otras prioridades y reducir el margen de respuesta ante futuras emergencias.