La desaceleración de la inflación dejó de traducirse en una recuperación del poder adquisitivo. Tras el ajuste provocado por la devaluación inicial del gobierno de Javier Milei, los salarios se recompusieron respecto del piso que dejó ese shock, pero no alcanzaron los niveles previos. La economía parece haber ingresado en una etapa de estancamiento donde los ingresos apenas acompañan una inflación mensual del 2%, sin revertir la pérdida acumulada.
El vocero presidencial, Adrián Ravier, admitió el martes en conferencia de prensa en Casa Rosada que si se comparan los salarios reales actuales con los de 2023, "estamos un poquito abajo y ese es el cuestionamiento". La consultora C-P sostuvo en su último informe que "la desinflación no trae recuperación sino estancamiento". Según este análisis, el esquema actual sólo puede sostenerse mientras la inflación mensual permanezca en torno al 2% o 2,5%, evitando nuevas caídas del salario real pero sin generar una recomposición sostenida.
Luego de las fuertes caídas registradas durante el primer trimestre del año, los salarios reales del sector privado dejaron de deteriorarse con la misma intensidad, pero no lograron iniciar una recuperación sostenida, según el informe de la consultora. En paralelo, la destrucción de puestos de trabajo en el sector privado se profundizó, en un marco de más cierres de empresas y una tasa de apertura en mínimos de dos décadas.
En junio, el promedio de las paritarias relevadas por la consultora mostró un incremento nominal de 2,3%, apenas por encima de la inflación mensual del 1,9%, mientras que los salarios efectivos continuaron por debajo de los niveles de comienzos de año. Los especialistas definieron este panorama como un proceso de "estancamiento", donde la desaceleración de precios alcanza para evitar nuevas pérdidas significativas, pero no para recomponer el terreno perdido.
Las negociaciones paritarias modificaron su función. Con una inflación que se movió en los últimos meses en torno al 2% mensual, la mayoría de los acuerdos comenzaron a tomar ese nivel como referencia, con una advertencia latente del oficialismo de no homologar acuerdos por encima de dicho guarismo. Las sumas fijas, bonos extraordinarios y revisiones de corto plazo ganaron protagonismo frente a los aumentos incorporados al salario básico, dando lugar a mejoras puntuales y heterogéneas entre sectores, pero sin consolidar una recuperación permanente del ingreso.
El empleo registrado volvió a caer con fuerza en abril, con una retracción del 4,3% versus noviembre de 2023, lo que representa 576.000 puestos menos. Los asalariados privados se contrajeron en más de 235.000 puestos respecto de antes del inicio del gobierno libertario, una caída del 3,7%. Las empresas empleadoras acumulan nueve trimestres a la baja, mientras que la tasa de apertura se encuentra en mínimos desde 2002, excluyendo el período de pandemia.
Los especialistas resaltaron que se trata de una "economía anémica", en la que "el proceso se asemeja a un ajuste recesivo, en el que se contraen tanto la cantidad de empresas como los niveles de empleo".





