Comenzó el juicio oral contra Fernando Aaron Moreyra, de 22 años, acusado del homicidio de Alberto Scariot, de 41, ocurrido el 10 de noviembre del año pasado. El fiscal Ariel Pinno acusó por homicidio agravado por ensañamiento, debido a las 34 heridas punzocortantes que sufrió la víctima.

Moreyra se negó a declarar y se remitió a su declaración de instrucción, que fue reproducida en video. En ella relató una semana de consumo de drogas, whisky y "euforia total", que culminó esa madrugada en el domicilio de Yaktemi tras una "gira descontrolada". Explicó que no volvieron en moto porque se sacaron la llave debido al estado en que se encontraban.

Según su relato, el conflicto comenzó con una discusión entre Moreyra y Carlos Mansilla, un ocasional visitante de la vivienda que compartían los protagonistas, por una deuda de dinero. Scariot intercedió en favor de Mansilla. Moreyra expresó que sintió que lo tomaron y golpearon, tras lo cual tomó un cuchillo y lo clavó en el brazo de la víctima. Aseguró que después tiene "solo flashes de memoria desorganizados" sin poder dar más detalles de la brutal agresión.

El joven reconoció que "tomaba merca desde los 13 años" y hacía tres años fumaba crack. Señaló que no vivía con su padre porque no le permitía consumir, mientras que con su madre tampoco vivía porque "era adicta al crack".

También se reprodujo la declaración del hijo de 14 años de Scariot, quien presenció la agresión. El adolescente dijo que su padre le pidió a Moreyra que "respetara su casa", tras lo cual se produjo el ataque. Aseguró que Moreyra estaba "muy exaltado" y que tras la agresión se escapó en el Uber que lo esperaba afuera.

Testimonio polémico

Luego declaró el testigo Carlos Mansilla Retamal, quien aseguró que conocía a los protagonistas de esta vivienda con los que iba "a consumir", declarándose abiertamente adicto, actualmente "en recuperación". Reiteró que Scariot "vendía" y que por eso tenían una relación. Sobre el imputado, dijo que vivía con la víctima porque "Aaron era como la mula de Alberto –Scariot–, era su empleado vendiendo cocaína". Asimismo ratificó que Scariot era boxeador.

Mansilla aseguró que esa madrugada mantuvo una discusión con Moreyra por una deuda relacionada con un celular, y que Scariot intervino en su favor golpeando al imputado. Planteó que Moreyra lo apuñaló como respuesta a esa agresión.

La fiscalía señaló que es la tercera oportunidad en que Mansilla modificó su versión inicial. El testigo indicó que tuvo presiones de "la familia Velázquez de Camioneros", de la cual era pariente la víctima Scariot. Aseguró incluso que recibió golpizas y amenazas que continuarían hasta el día de la fecha.

El tribunal puso a la fiscalía a disposición para denunciar, mientras que el propio fiscal pidió tomar nota de su declaración para analizar una posible denuncia por "falso testimonio".

Finalmente testificó el equipo de peritos de Policía Científica y forenses del Poder Judicial con una mecánica del hecho, el detalle de las numerosas lesiones y determinando la causa de muerte de la víctima. El juicio pasó a un cuarto intermedio hasta el martes.