La ministra de Salud de Tierra del Fuego, Judith Di Giglio, explicó en ((La 97)) Radio Fueguina que junio marcó “un récord histórico, triste, lamentable como récord, de 72.000 personas inscriptas ese mes en el padrón del plan SUMAR”. La dimensión del incremento surge de la comparación: “siempre el promedio de los últimos años, que ya era alto comparado con años anteriores, no superaba los 60.000”.

El registro se actualiza mensualmente y contempla a quienes tienen domicilio en la provincia y carecen de cobertura. Di Giglio precisó que “es un sistema conectado con todos los sistemas nacionales, RENAPER, ANSES, que se controla que la persona no tiene un ingreso”, y definió el alcance del dato: “es el número de personas de la población fueguina que no cuenta con cobertura social, con prepaga u obra social, y que cuenta con cobertura de salud exclusivamente del Estado”.

La presión sobre el sistema también se refleja en la utilización efectiva de los servicios. De las 72.000 personas registradas en junio, “30.000 tuvieron al menos una consulta en el sistema de salud”, detalló la ministra. El universo comprende distintas edades, aunque generalmente llega hasta los 65 años, cuando jubilaciones o pensiones permiten acceder a alguna cobertura social.

El aumento de la demanda coincide con una reducción de aportes nacionales. Di Giglio señaló que “el recorte presupuestario y financiero en este caso continúa” y anticipó otro impacto inmediato: “septiembre es el último mes que se recibe botiquín Remediar”, mientras la Provincia ya registra “un incremento enorme del gasto en fármacos para personas que no tienen obra social”.

Frente a ese escenario, el Gobierno provincial busca sostener prestaciones mediante recursos propios y mejorar el recupero de costos frente a obras sociales y prepagas. “Una persona que no tiene obra social en nuestra provincia tiene acceso a la misma medicación que una persona que tiene prepaga, y de manera gratuita”, aseguró Di Giglio, aunque reconoció que “eso lleva un esfuerzo enorme”.

Los tratamientos de alta complejidad ilustran esa presión financiera. Actualmente, “hay 79 personas dentro del Plan Sumar que tienen una enfermedad oncológica o que están en un tratamiento de alto costo”, indicó la funcionaria. Sólo ese grupo demanda alrededor de $500 millones mensuales en medicamentos.

Ante la necesidad de redireccionar fondos de otras áreas para sostener el sistema, la ministra Judith Di Giglio resumió la incertidumbre sobre la continuidad de ese esfuerzo: “¿Por cuánto tiempo? No lo sabemos”.