La cumbre de unidad peronista que reunió a los principales dirigentes del justicialismo despejó una primera incógnita: todos son capaces de sentarse en la misma mesa antes de que el agua les llegue al cuello. El encuentro del martes pasado abrió un nuevo tiempo de diálogos cruzados, aunque persisten numerosas dudas sobre cómo se materializará la unidad electoral de cara a 2027. El acuerdo de intentar ir a una PASO fue la línea argumental que atravesó la reunión. El consenso sobre ese camino diluye la idea de que el peronismo vaya fraccionado a la elección. Si algo quedó en claro es que todos los presentes están dispuestos a arrimar posiciones, más allá de los temas puntuales que se trataron en las cinco horas que estuvieron reunidos. El jefe de la bancada peronista en el Senado, José Mayans, precisó después del congreso del PJ en Formosa que están trabajando en la estrategia de unidad de todo el movimiento nacional y popular para las próximas elecciones. "Es el puntapié inicial para construir la unidad de todo el movimiento justicialista", afirmó. Mayans tiene línea directa con Cristina Kirchner y todos los gobernadores, y trabaja en conjunto con Germán Martínez, la cabeza del bloque de Diputados. Sin embargo, la dirigencia no puede saldar todavía si el Gobierno tendrá los votos necesarios para suspender o eliminar las PASO. Algunos piensan que sí y otros que no. Si no hay PASO, la posibilidad de unas internas partidarias abiertas tiene más reparos entre los propios, sobre todo por lo que implica organizarla y lograr un acuerdo para establecer con qué padrones se hacen. Es una salida que nadie toma como una opción realmente válida porque le encuentran limitaciones logísticas. Uno de los temas centrales que permanece sin resolución es el vínculo entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof. No se ven desde octubre del año pasado. El gobernador bonaerense solo está dispuesto a sentarse a hablar temas puntuales que tengan que ver con la fuerza política en su conjunto. Seguirá trabajando en paralelo con el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) y su estrategia. Aunque Mayans contó públicamente que en el encuentro del martes hubo buen trato y un abrazo entre Máximo Kirchner y Kicillof, quienes están cerca de esa relación aseguran que está rota en términos personales. Esas cinco horas de reunión no modificaron el vínculo. Kirchner no le perdona lo que considera que fue una traición a su madre, mientras que Kicillof no se olvida de lo que cree que fue un sabotaje a su gobierno. Otro desafío es ordenar una estrategia común antes de que culmine el año, considerando que habrá un calendario plagado de elecciones desdobladas en las provincias. Entre los interrogantes subsisten cómo se ordenará la relación con los PJ provinciales controlados por opositores a los Kirchner, y si volverán al esquema principal del justicialismo los gobernadores de Tucumán, Osvaldo Jaldo, y de Catamarca, Raúl Jalil. También está pendiente cómo el PJ encarará una negociación con los partidos provinciales como los que gobiernan Córdoba o Misiones.