El director del departamento de Malvinas y Asuntos del Atlántico Sur de la Unión de Empleados de Justicia de la Nación, Isidoro Aramburú, destacó que esta área sindical no surgió de manera fortuita sino como resultado de una histórica convicción gremial. En declaraciones al programa radial "Desde las Bases", por Radio Provincia, el exjuez electoral recordó que la iniciativa nació tras una militancia junto al dirigente Julio Piumato y diversos trabajadores judiciales excombatientes.

Según explicó Aramburú, el sindicato históricamente ha tenido una impronta malvinera. El objetivo central del departamento consiste en dictar charlas de formación y concientización en todo el país, con la meta de generar conciencia y formar otros formadores para que extiendan esta tarea en cada ámbito donde exista la posibilidad de abordar asuntos geopolíticos y estratégicos de la nación.

El referente sindical remarcó que su propia trayectoria como secretario adjunto de la comisión directiva nacional en 1995 y su militancia durante los años 80 por la provincialización bajo la Ley 23.775 impulsaron la necesidad de vincular el norte argentino y la Capital Federal con Tierra del Fuego. Afirmó que la tarea de malvinización se expandió a pedido de los trabajadores, quienes llevan el tema de Malvinas en el alma.

Respecto del panorama político actual, Aramburú manifestó su preocupación por la situación de la República Argentina desde el punto de vista de las relaciones internacionales y la defensa de la soberanía nacional. Apuntó hacia la "inexistente política de defensa nacional" y la cesión de potestades a poderes internacionales por parte de sucesivas gestiones. Enfatizó que el país se encuentra en una gran debilidad, sin capacidad para presionar a Inglaterra de manera concreta para que se siente a discutir sobre soberanía, pese a los mandatos de descolonización de las Naciones Unidas.

Al abordar la postura del Poder Ejecutivo Nacional y los acuerdos de exploración hidrocarburífera en zonas disputadas, el dirigente afirmó que el presidente es amigo de los enemigos del país. Denunció que los recursos naturales del subsuelo pertenecen a la provincia por el artículo 124 de la Constitución Nacional y criticó la injerencia de organismos financieros en las decisiones soberanas.

Sobre la realidad de Tierra del Fuego, Aramburú cuestionó la falta de visión del arco político desde la provincialización de 1991. Señaló que la vida política se ha acotado a la Isla Grande y que los políticos no han extendido su mirada hacia el perfil marítimo, insular y antártico que la provincia debería tener. Ejemplificó esta carencia con la postergación de obras como el puerto de Río Grande, que calificó de estratégico para la mirada geopolítica, logística y turística hacia la Antártida. También instó a impulsar la industria petroquímica y articular con las Fuerzas Armadas para la fabricación de insumos tecnológicos en suelo fueguino.

Finalmente, el director confirmó la plena disposición de la entidad para expandir instancias de debate e integrar a la comunidad. Sostuvo que si la política no genera este debate, deberán hacerlo los hombres y mujeres del llano, y llamó a construir un espacio de diálogo amplio donde coincidan diversos sectores para trazar un proyecto común de desarrollo.