La crisis económica, la caída del consumo y el deterioro de las rutas nacionales profundizan las dificultades del transporte de cargas en Tierra del Fuego. El titular de Logística Antártica y referente del transporte fueguino, Darío Loreto, describió el complejo escenario que atraviesa el sector, advirtió que el movimiento de mercaderías cayó hasta un 40% y reconoció que algunas empresas comenzaron a evaluar la posibilidad de paralizar camiones ante la falta de rentabilidad.

Uno de los principales problemas que enfrenta el transporte de cargas es el estado de las rutas nacionales, cuyos deterioros generan demoras, roturas mecánicas y mayores costos para las empresas.

Al referirse a las condiciones de circulación, Loreto fue contundente: “La verdad es que cada vez están más deterioradas las rutas, cada vez se hace más difícil”, manifestó durante la entrevista.

El empresario señaló especialmente las dificultades que presentan distintos corredores patagónicos, en particular algunos tramos de Chubut, donde el mal estado del pavimento provoca daños frecuentes en las unidades: “Siempre tenemos algún problema de rotura, por más que sea nuevo”, explicó en referencia a los camiones.

Durante la conversación también se mencionó la situación de la Ruta Nacional 151, donde algunos transportistas llegaron a demorar hasta seis horas para recorrer apenas cien kilómetros debido a las condiciones de la calzada.

Según sostuvo, estas dificultades no solamente afectan los tiempos de viaje, sino que también incrementan los gastos de mantenimiento y reparación, además de generar pérdidas cuando las unidades deben permanecer fuera de servicio.

Otro de los aspectos que más preocupa al sector es la fuerte retracción del movimiento de mercaderías. Loreto estimó que la caída alcanza entre un 35% y un 40% en determinados segmentos de la actividad.

El referente del transporte explicó que la disminución está directamente relacionada con la retracción del consumo y la menor demanda de productos: “El movimiento más fuerte que cayó fue el consumo”, afirmó.

En ese sentido, advirtió que actualmente ingresan menos camiones con alimentos, frutas y verduras a Tierra del Fuego, una situación que refleja las dificultades económicas que atraviesan las familias y el comercio.

También diferenció esta caída de los movimientos vinculados con la industria, que suelen responder a ciclos productivos específicos. En cambio, explicó que la reducción del consumo impacta directamente en la cantidad de mercadería que debe trasladarse hacia la provincia.

De esta manera, la menor actividad comercial termina repercutiendo sobre toda la cadena logística y profundiza la caída del trabajo para las transportistas.

La disminución de las cargas también generó una mayor competencia entre las empresas de transporte, que en muchos casos aceptan tarifas más bajas para conseguir trabajo y mantener sus unidades en movimiento.

Loreto advirtió que algunas transportistas están operando por debajo de sus costos reales, sin lograr cubrir adecuadamente los gastos de mantenimiento y amortización de los camiones.

A esta situación se suman obligaciones permanentes como seguros, salarios, impuestos, patentes y reparaciones, que deben afrontarse incluso cuando los vehículos permanecen detenidos.

El empresario también hizo referencia a la pérdida de puestos laborales en el transporte a nivel nacional y a las dificultades que atraviesan distintas actividades económicas, incluida la logística vinculada con Vaca Muerta.

En el caso de las empresas fueguinas, además, existen costos adicionales relacionados con el cruce en balsa para ingresar y salir de la isla, lo que incrementa todavía más los gastos de operación. El escenario plantea una dificultad cada vez mayor: conseguir trabajo para sostener las unidades, pero hacerlo con tarifas que no siempre permiten cubrir los costos necesarios para continuar funcionando.

Al ser consultado sobre las perspectivas para los próximos meses, Loreto reconoció que no observa señales que permitan anticipar una recuperación de la actividad: “La situación va a estar muy compleja para lo que es el transporte”, aseguró.

En ese contexto, explicó que la falta de cargas suficientes y los elevados costos operativos están obligando a las empresas a revisar la continuidad de algunas unidades.

Incluso reconoció que Logística Antártica también analiza la posibilidad de detener parte de su flota. “Nosotros también evaluamos empezar a parar camiones”, manifestó, al describir las dificultades que enfrenta la firma para sostener la actividad en las actuales condiciones económicas.

Sin embargo, aclaró que dejar un camión inmovilizado tampoco representa una solución sencilla, ya que las empresas deben continuar afrontando diferentes obligaciones, entre ellas los gastos salariales, impositivos y de seguros.

De esta manera, las transportistas se encuentran ante una disyuntiva cada vez más complicada: seguir trabajando con una rentabilidad insuficiente o detener unidades que igualmente generan gastos.

Finalmente, Loreto relacionó la crisis del transporte con el deterioro general de la actividad económica y la caída del consumo, dos factores que impactan directamente en la demanda de servicios logísticos en Tierra del Fuego.

A su entender, el mal estado de las rutas nacionales agrava todavía más una situación que ya resulta difícil de sostener para las empresas.

El referente del sector insistió en que las transportistas necesitan recuperar volumen de trabajo para mantener su funcionamiento y evitar una mayor paralización de unidades. Al referirse a las expectativas para los próximos meses, volvió a expresar su preocupación: “No visualizo algo que vaya a mejorar, sinceramente no lo veo”, cerró.