Los senadores de La Libertad Avanza Agustín Coto y Belén Monte de Oca acompañaron la modificación del Régimen de Zona Fría, que reduce el alcance del subsidio para los usuarios fueguinos. La justicialista Cristina López se ausentó de la sesión y no participó de la votación. Tierra del Fuego seguirá formalmente dentro del sistema, pero con mayor costo para los usuarios.
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ierra del Fuego no perdió su condición de Zona Fría. Pero conservar esa denominación no significa conservar intacto el beneficio.
La reforma aprobada por el Senado modifica el esquema mediante el cual los usuarios fueguinos reciben una bonificación en sus facturas de gas. El cambio puede parecer técnico, pero tendrá consecuencias económicas concretas en una provincia donde la calefacción constituye durante buena parte del año una necesidad básica.
La votación dejó, además, una fotografía precisa de la representación fueguina. Agustín Coto y Belén Monte de Oca, ambos de La Libertad Avanza, votaron a favor de la reforma. Cristina López, del justicialismo, estuvo ausente y no emitió voto.
La diferencia importa. Coto y Monte de Oca acompañaron expresamente la modificación. López no votó ni a favor ni en contra.
Hasta ahora, la Ley 27.637 establecía para las regiones históricamente comprendidas en Zona Fría —entre ellas Tierra del Fuego— un beneficio equivalente al 50% de los cuadros tarifarios plenos establecidos por el ENARGAS. La reforma modifica esa arquitectura y cambia el alcance de la asistencia.
Allí aparece el punto central para los usuarios: seguir perteneciendo a la Zona Fría no significa necesariamente mantener el mismo nivel de subsidio sobre la facturación.
Una factura de gas no está integrada solamente por el valor del gas consumido. También incorpora costos de transporte y distribución. La modificación concentra el beneficio sobre determinados componentes y, por lo tanto, reduce la incidencia que la bonificación tenía sobre el monto final que afronta el usuario.
La magnitud definitiva del impacto dependerá de la reglamentación, de los cuadros tarifarios, del consumo y de la categoría de cada usuario. Por eso no resulta riguroso establecer todavía un porcentaje uniforme de incremento para todas las familias.
Pero el cambio de criterio es concreto: la protección económica será de menor alcance que bajo el esquema anterior y aumentará el costo para los clientes de Camuzzi en Tierra del Fuego .
UNA PROVINCIA QUE YA ERA ZONA FRÍA
La situación adquiere una dimensión particular porque Tierra del Fuego no ingresó al régimen mediante la ampliación realizada en 2021. Formaba parte del núcleo histórico de provincias alcanzadas por el beneficio.
Ese dato resulta fundamental frente al argumento oficial sobre la necesidad de revisar la expansión del sistema y focalizar los subsidios. Tierra del Fuego no fue incorporada como consecuencia de aquella ampliación. Su inclusión responde a una realidad climática evidente y a consumos energéticos estructuralmente superiores a los de regiones templadas.
En Ushuaia, Río Grande y Tolhuin, calefaccionar una vivienda durante buena parte del año no constituye una opción. Es una necesidad elemental. El régimen diferencial nació precisamente para reconocer esa desigualdad.
Por eso el perjuicio no debe medirse solamente preguntando si Tierra del Fuego continúa o no dentro del mapa de Zona Fría. La cuestión es cuánto de la factura seguirá efectivamente protegido.
En ese contexto adquiere relevancia el comportamiento de los tres senadores fueguinos.
Coto y Monte de Oca votaron afirmativamente y acompañaron la reforma impulsada por el oficialismo nacional. Podrán sostener que Tierra del Fuego permanece dentro del régimen, un dato formalmente correcto. Pero esa continuidad territorial no implica que los usuarios mantengan las mismas condiciones económicas.
López estuvo ausente. Tampoco corresponde atribuirle un rechazo que no existió: frente a una modificación con impacto directo sobre los usuarios de la provincia que representa, no participó de la decisión.
El resultado deja así dos conductas parlamentarias diferentes: dos senadores fueguinos acompañaron el cambio y la restante no estuvo presente para pronunciarse.
La discusión que viene probablemente se aleje entonces de las denominaciones y se traslade a las facturas.
Porque el frío seguirá siendo el mismo. También seguirá siendo la misma la cantidad de meses durante los cuales una familia fueguina necesita calefaccionar su vivienda.
Lo que cambia es la protección económica diseñada para compensar esa realidad en la provincia donde más frío durante la mayor parte del año.





