El empresario Ángel Brisighelli, presidente de la Federación de Cámaras de Turismo de la República Argentina, cuestionó que las empresas turísticas sean incluidas en el sumario administrativo que abrió la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN) para determinar los responsables del deterioro del muelle de catamaranes. Según el referente, la única responsabilidad del sector es pagar mensualmente la tasa de uso frecuente.

Brisighelli explicó que el comunicado de la agencia es "bastante inentendible" y no comprende por qué incluyen a los usuarios del muelle en la investigación. Para ejemplificar su postura, comparó la situación con una ruta concesionada que cobra peaje: "Es el mismo delirio que decir que alguien que tiene una ruta concesionada y cobra peaje quiere hacer una investigación para ver cuál es la responsabilidad de los autos porque el pasto de la banquina está muy alto".

El empresario ironizó sobre la búsqueda de convenios de mantenimiento señalando que la investigación "van a terminar rápido, porque no hay ninguno". Indicó que para encontrar convenios habría que remitirse al siglo pasado y revisar los acuerdos que firmó su padre cuando construyó el puerto antes de la provincialización. Enfatizó que la contraprestación por el uso del puerto es el pago de la tasa correspondiente.

Brisighelli aseguró que el sector hizo muchas propuestas que no fueron aceptadas, incluida una presentada a la ANPYN en mayo que fue rechazada. Relató que en agosto de 2012, tras una tormenta del este que rompió el muelle que ya no existe, las empresas debieron repararlo sin que nadie reconociera los costos. También mencionó que tuvieron que comprar 150 metros de cable sintenax para que el puerto pudiera hacer una instalación eléctrica necesaria para la operación.

El referente turístico manifestó su molestia por la decisión de ANPYN de auditar la cantidad de pasajeros transportados, lo que interpreta como una sugerencia de deshonestidad. "Lo que más me molesta es que me traten de chorro", enfatizó. Explicó que la tasa la paga el pasajero, la cobra la empresa y se transfiere al puerto, y que los barcos informan por radio a Prefectura la cantidad de pasajeros al zarpar, lo que queda registrado en los libros oficiales.

"Son 5 mil pesos que, además, paga el pasajero al que después no le limpian la nieve para que pueda subir. La pregunta es ¿qué hace el puerto con la plata que le cobra al pasajero?, ¿cuál es el servicio que le da?, ¿por qué le está cobrando? Por nada", cuestionó.

Respecto a la situación operativa, Brisighelli advirtió que entre el 15 y 20 de octubre comenzarán los problemas porque deberán desalojar el lugar donde están amarrados actualmente, sin que nadie sepa dónde operarán. Alertó sobre los riesgos de tener 200 o 300 pasajeros en medio del espigón principal, una zona de seguridad restringida con vehículos en movimiento. Desde abril, la punta del muelle está inoperable tras la ruptura de unas 10 columnas corroídas, sosteniéndose apenas por una columna que mantiene el tablero.

El empresario propuso como solución acortar el muelle y reemplazar las columnas por caños nuevos soldados al tablero, aunque reconoció que son tareas que llevan tiempo. Consideró que el estado general del muelle "es un problema de 20 años de falta de mantenimiento y de una política de desinversión", señalando que hace 15 años había dos muelles de catamaranes y ahora no hay ninguno. "No son responsables del problema, pero sí de la falta de solución", afirmó sobre la intervención actual.