El Superior Tribunal de Justicia de Tierra del Fuego dictó el viernes pasado el sobreseimiento definitivo de Silvera Soto, un hombre de nacionalidad uruguaya que cumplía una condena de 23 años de prisión por abuso sexual de dos menores. La decisión se adoptó tras considerar prescripta la acción penal, siguiendo el precedente obligatorio que estableció la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Silvera Soto había sido condenado en 2021 y cumplió cinco años de detención, una de las penas más extensas impuestas por este tipo de delitos en la provincia. Sin embargo, en agosto pasado la Corte Suprema dejó sin efecto la resolución del Superior Tribunal fueguino y ordenó dictar un nuevo pronunciamiento conforme el criterio adoptado en el caso "Ilarraz".

En ese precedente, resuelto el 1° de julio de 2025, el máximo tribunal nacional consideró cumplido el plazo de prescripción de la acción penal contra Justo José Ilarraz, un sacerdote entrerriano condenado en 2018 a 25 años de prisión también por delitos contra la integridad sexual. La Corte dispuso su sobreseimiento, estableciendo un plazo de prescripción de 12 años para este tipo de hechos.

A partir de la resolución de la Corte Suprema y ante el pedido de la defensa oficial de Silvera Soto, el Superior Tribunal provincial había ordenado su libertad hace mes y medio. En ese momento, se establecieron reglas de conducta para que el acusado continuara sujeto al proceso y se dispusieron medidas destinadas a proteger a las víctimas de la causa.

Con el sobreseimiento definitivo dictado el viernes, quedaron levantadas todas las medidas cautelares sobre Silvera Soto, quien inmediatamente abandonó la provincia para retornar a Uruguay, donde continuará su vida como hombre libre y sin antecedentes.