
La trágica muerte de Miguel, un joven trabajador de la Margen Sur, ocurrida el pasado fin de semana en medio de un incendio, ha conmocionado a la comunidad local. Su familia cuestiona la versión oficial que sostiene que se trató de un accidente y reclama una investigación profunda al considerar que podría tratarse de un crimen.
Según relataron allegados y familiares, las circunstancias en las que Miguel perdió la vida son, al menos, confusas. Aurelio, su padre, brindó declaraciones contundentes en las que expresó serias dudas sobre lo ocurrido. “No me cierra que mi hijo haya entrado solo a esa vivienda. Estaba cerrada con llave. La estructura era precaria, con materiales como chapa, plástico, lana de vidrio… no era fácil ingresar forzadamente”, afirmó.
Además, el hombre señaló directamente a la expareja de Miguel, identificada como “Sole”, y mencionó a otras personas que, según sus sospechas, podrían haber estado involucradas. Asegura que Miguel fue encerrado en el lugar y que hubo testigos que escucharon sus gritos de auxilio mientras el fuego consumía la casilla, señalada como un presunto “aguantadero”.
La familia también denunció contradicciones en el accionar policial. Uno de los puntos más sensibles es la insistencia de las autoridades para que retiren el cuerpo de la morgue cuanto antes. “Nos están apurando para que lo retiremos, pero su mamá está viajando y queremos que pueda despedirse. Esa presión nos parece muy extraña”, remarcaron.
Otra situación que genera preocupación es la falta de acceso a pertenencias personales de Miguel, como su teléfono celular, del cual no han recibido información. Afirman que alguien sigue utilizando sus redes sociales desde ese dispositivo, lo que incrementa sus sospechas.
Según sus dichos, tampoco se habrían tomado testimonios clave ni se habrían revisado las cámaras de seguridad cercanas a la escena del siniestro, lo que consideran una falla grave en el proceso de investigación. “Nos dijeron que murió por inhalación de monóxido de carbono, pero los detalles no coinciden. Hay muchas preguntas sin responder y una versión oficial llena de vacíos”, expresaron.
Ante este escenario, la familia de Miguel ya inició los trámites para constituirse como querellantes en la causa, con el objetivo de tener un rol activo en la búsqueda de la verdad y evitar que el caso sea archivado como un accidente doméstico.
“Miguel era un joven trabajador, solidario, siempre dispuesto a ayudar. No merecía un final así ni que su historia sea reducida a unas líneas frías en un informe. Vamos a seguir luchando para que se sepa lo que realmente pasó”, concluyó su padre.
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