Un estudio realizado por el Centro de Innovación de las Trabajadoras y los Trabajadores (CITRA), institución científico-tecnológica dependiente del CONICET y la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), analizó el perfil de 49 intendentes en Argentina. El relevamiento abarcó 23 capitales provinciales, los 24 municipios del Conurbano bonaerense y dos grandes centros urbanos no capitalinos: Mar del Plata y Rosario.

El trabajo, denominado Observatorio de las Elites, examinó composición de género, edad, origen social, trayectorias laborales, experiencia pública, linaje político, formación educativa, vinculación con la sociedad civil y afiliación partidaria. Aunque no cubre la totalidad de los más de 2.300 gobiernos locales del país, el recorte concentra distritos con fuerte peso demográfico y político.

La permanencia en los cargos es uno de los datos más destacados: 18 intendentes cumplen su primer mandato, 16 atraviesan el segundo, 10 tienen entre tres y cinco mandatos y otros cinco ejercen en carácter de interinos. El informe señala que esto refleja que existen mecanismos que dificultan la renovación y solidifican liderazgos territoriales de largo plazo, en medio de la discusión por habilitar nuevamente la reelección indefinida en la Provincia de Buenos Aires, iniciativa que impulsa el gobernador Axel Kicillof.

Solo ocho de las 49 intendencias relevadas están dirigidas por mujeres, cifra que asciende a nueve si se considera que en julio pasado Jorge Ferraresi dejó la intendencia de Avellaneda en manos de su esposa, Magdalena Sierra. Esta brecha de género es persistente y no se modifica por región ni por signo partidario. En las regiones del NEA y la Patagonia directamente no hay intendentas mujeres.

La edad promedio de los jefes comunales es de 54 años, con una media de 46 y un rango que va de 41 a 75 años. En el Conurbano bonaerense el promedio es de 51 años y en los municipios federales, 57 años. Respecto al origen territorial, la mayoría nació en la misma provincia del municipio que gobierna, aunque no siempre en la misma ciudad.

El estudio identifica linajes políticos: en el Gran Buenos Aires, tres jefes comunales son hijos de ex intendentes del mismo municipio (Gastón Granados en Ezeiza, Pablo Descalzo en Ituzaingó y Juan Andreotti en San Fernando). En el grupo federal solo hay dos casos: Ulpiano Suarez en Mendoza, sobrino de Rodolfo Suárez, y Luciano Di Nápoli en Santa Rosa, hijo y nieto de reconocidos dirigentes radicales en La Pampa.

El 67% de los intendentes tiene una trayectoria pública exclusiva, mientras que el 33% registra experiencia en el sector privado. Todos ocuparon al menos dos cargos en gestión pública antes del mandato actual, con un promedio de cinco puestos previos. Casi la mitad (24 de 49) ya había ejercido como intendente en el mandato anterior. El informe concluye que la intendencia no es la puerta de entrada a la política, sino una posición de llegada tras una acumulación sostenida de capital institucional.