Los nuevos antirretrovirales de larga duración centran la atención en la Conferencia Mundial de Sida que está finalizando en Rio de Janeiro. Estos medicamentos comparten dos características: son esquemas de terapia doble y de larga duración, lo que permite dejar atrás la toma diaria.

Según explicó Pedro Cahn, fundador y director científico de la Fundación Huésped, la estrategia de la terapia doble es una creación argentina propuesta por esa entidad, hoy incorporada a las guías internacionales de Estados Unidos, Europa, la Organización Mundial de la Salud y la Sociedad Argentina de Infectología.

La primera opción aprobada en Argentina es la combinación inyectable cabotegravir más rilpivirina, que se aplica por vía intramuscular cada dos meses. La Fundación Huésped participa en un estudio internacional llamado "Quatro" que evalúa si esta combinación puede espaciarse a cuatro meses. Otro medicamento que despierta interés es el lenacapavir, aprobado hace pocos meses en Estados Unidos y algunos países europeos, que se administra por vía subcutánea cada seis meses.

En la conferencia también se presentaron dos esquemas nuevos de toma semanal oral: islatravir combinado con ulonivirina, e islatravir combinado con lenacapavir. "Uno puede decirle al paciente que su tratamiento se limita a tomar una pastilla el domingo a la noche. Y nada más", resumió Cahn.

Para el especialista, la ventaja de estos tratamientos no pasa solo por la comodidad. "Si fuera un paciente VIH, que cada vez que tomo la pastilla me someto al ambiente de estigma y discriminación que hay, es complicado", afirmó. Señaló que hay personas que viven la enfermedad de manera clandestina, incluso dentro de su propia casa. "La medicación inyectable cada dos, cuatro o seis meses, o el tratamiento semanal pueden representar una verdadera solución. Pero para eso tenemos que tener un sistema dispuesto a pagar por el bienestar del paciente", agregó.

En Argentina, hasta ahora solo está aprobada la combinación de cabotegravir y rilpivirina únicamente como tratamiento. Según estimaciones del Ministerio, en el país viven unas 140.000 personas con VIH, pero no llegan a una centena las que reciben la combinación inyectable. La razón es que el tercer pagador suele argumentar que existe una alternativa más económica: la pastilla diaria.

Como referencia de costos, Cahn citó el caso del lenacapavir, que ronda los 28.000 dólares anuales. Tom Ellman, director de la Unidad Médica de Sudáfrica de Médicos Sin Fronteras, sostiene que el costo de producción permitiría venderlo a 40 dólares por año. Según Ellman, el medicamento mostró hasta la fecha 100% de eficacia para evitar la infección en personas con altísimo riesgo.

Según Lorena Di Giano, directora de la Fundación GEP, no hay registro sanitario en Argentina del lenacapavir. Gilead presentó seis solicitudes de patentes y desde la fundación hicieron cinco oposiciones, logrando tres rechazos y una fue abandonada por la empresa. Quedan dos pendientes de resolución.