Las ventas minoristas del sector pyme registraron en julio una caída del 3,8% en comparación con el mismo mes de 2025, según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). La medición también mostró un retroceso del 2,1% respecto a junio, mientras que en los primeros siete meses del año la contracción acumulada alcanzó el 2,7%.
Según el comunicado de CAME, el descenso interanual se debió al agotamiento de la liquidez extraordinaria que había aportado el aguinaldo en el mes anterior. La ausencia de ese dinamizador coyuntural, combinada con la mayor incidencia de las tarifas de servicios invernales sobre el presupuesto familiar, profundizó la cautela del consumidor y desaceleró el ritmo general de la actividad.
La percepción de los comerciantes pyme sobre sus actividades indica que el 48,1% sostuvo que su nivel de actividad se mantuvo estable respecto al mismo período del año anterior, con un descenso de dos puntos porcentuales frente a junio. La proporción de comercios que definió su escenario operativo como desfavorable ascendió del 43,1% al 44,5% en el último mes.
En cuanto a proyecciones a doce meses, el 46,3% de los comerciantes consultados prevé que su nivel de actividad no experimentará cambios significativos, el 42,4% estima un escenario más favorable —una mejora de 4,7 puntos porcentuales respecto al mes anterior— y el 11,3% restante anticipa un deterioro. Sobre decisiones de financiamiento, el 61,5% de los locales consideró que la coyuntura resulta desfavorable para concretar nuevas inversiones de capital.
Los mayores descensos se concentraron en Textil e indumentaria (5,6%), Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles (5,5%), y Alimentos y bebidas (5,4%). El único rubro que logró terreno positivo fue Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción, con un incremento del 1%.
El informe destaca una marcada diferencia entre canales de venta: las ventas online realizadas por comercios con local a la calle registraron un incremento interanual del 14,9%, aunque con una baja intermensual desestacionalizada del 0,1%. El consumo se concentró en bienes indispensables de la canasta básica, fármacos recetados e insumos de reposición inmediata, postergando compras en bienes durables, indumentaria y productos de mayor valor.





