Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, publicó anoche un mensaje en redes sociales donde reclamó mayor velocidad en los resultados económicos para que el cambio se sienta en la vida cotidiana. El tuit generó ruido en el Gobierno, aunque desde la Casa Rosada buscaron minimizar la incomodidad y afirmaron que se trató de un mensaje consensuado.

Bullrich modificó el texto original del tuit poco después de publicarlo. Inicialmente exigía que el cambio también llegara a las familias, las empresas y a cada argentino, pero borró esas palabras sin que su entorno explicara el motivo de la marcha atrás. Ambos mensajes, incluso con el tono más moderado, provocaron malestar en el oficialismo.

Un funcionario cercano a Karina Milei buscó restarle gravedad al episodio y señaló que no difiere de lo que viene diciendo la senadora, que el rumbo es correcto pero que hay situaciones que deben manejarse con mayor velocidad. Recordó que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el titular del BCRA, Santiago Bausili, también reconocieron demoras en los resultados económicos.

Bausili había admitido frente a empresarios en Mendoza que esperaban que el crecimiento de la economía fuese más rápido, pero atribuyó el ritmo menor al esperado al miedo por las crisis recurrentes, las expectativas y el estrés postraumático. El tipo de mensaje que escribió Bullrich suele caerle mal a Javier Milei, quien esta misma semana cuestionó e insultó a periodistas que criticaron al Gobierno por las dificultades económicas en la vida cotidiana.

La tensión con Bullrich se suma a otras controversias recientes donde la ex funcionaria del PRO marcó la cancha desde adentro. Después de la polémica interna por la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, especialmente el capítulo de tierras, la senadora recortó otro proyecto de Federico Sturzenegger, la ley de Sociedades. En Balcarce 50 buscaron relativizar el malestar con quien consideran necesaria para ganar las elecciones de 2027.

El oficialismo enfrenta otros desafíos en términos de opinión pública. No logran recuperar el grado de imagen perdida por el caso de Manuel Adorni, una parte de la estrategia de comunicación no repunta y algunas encuestas empezaron a mostrar una merma en la aprobación del Presidente. Pasado el Mundial, se aferran al bienestar que puede producir la llegada del Papa, un hito en torno al cual girará buena parte de la agenda oficial hasta noviembre.

El Gobierno evalúa decretar uno o varios feriados entre el 8 y el 11 de noviembre por la visita del Sumo Pontífice, en un contexto donde buscan fortalecer su posición de cara a las elecciones del año próximo.