La Asociación de Bomberos Voluntarios de Río Grande denunció que dos de sus integrantes fueron agredidos durante la madrugada del domingo 4 de octubre, mientras intervenían en una emergencia en la Margen Sur.

Según el comunicado oficial emitido por la institución, todo comenzó cuando las unidades fueron convocadas por un incendio declarado en un domicilio de Las Rosas 1190. El Móvil 25 fue la primera unidad de ataque y posteriormente se sumaron el Móvil 39, con personal del cuartel Central, y el Móvil 35, un vehículo cisterna del Destacamento de Margen Sur.

En el lugar se constató de un incendio en un galpón, los bomberos lograron controlar las llamas y evitar que el fuego se propagara sin que se registraran personas lesionadas durante esa intervención.

Una vez finalizada la tarea, las tres unidades emprendieron el regreso hacia el Destacamento Nº 1 para limpiar y acondicionar los equipos y prepararse para una nueva emergencia. Sin embargo, durante ese trayecto recibieron un segundo llamado por un incendio confirmado en Pasaje Antonio Rivero, lote 51.

El Móvil 39, que trasladaba a dos bomberos, fue la primera unidad en arribar al lugar debido a que contaba con mayores facilidades para ingresar. Allí, los efectivos comenzaron a despejar el camino y a retirar tarimas que impedían el paso de los vehículos de mayor porte.

Fue entonces cuando, según relató la institución, dos vecinos se acercaron, comenzaron a increpar e insultar a los bomberos y posteriormente los agredieron físicamente.

De acuerdo con el comunicado, los vecinos cuestionaban que la primera unidad hubiera llegado sin agua, pese a que otras dos unidades de mayor porte ya se encontraban en camino. Desde la Asociación explicaron que las condiciones de las calles también dificultaban el ingreso de esos vehículos al sector.

“Nuestros bomberos fueron golpeados mientras intentaban llegar a una emergencia”, afirmaron desde la institución.

Tras lo ocurrido, los dos bomberos realizaron constataciones médicas en el hospital y radicaron las correspondientes denuncias ante las autoridades. Ambos se encuentran fuera de peligro.

REPUDIO Y RECLAMO DE RESPETO

Desde la Asociación expresaron un fuerte repudio por lo sucedido y señalaron que comprenden el miedo que puede generar un incendio, pero remarcaron que esa situación no justifica ningún tipo de violencia.

“Entendemos la desesperación, el miedo y la angustia que genera un incendio. Pero nada, absolutamente nada, justifica la violencia contra quienes están ahí para ayudar”, expresaron.

En ese sentido, sostuvieron que la vocación de servicio "no es sinónimo de sometimiento” y remarcaron que los bomberos voluntarios no deberían tener que tolerar agresiones, insultos ni malos tratos mientras cumplen con su tarea.

La institución también puso el foco en el aspecto humano detrás de cada uniforme y recordó que sus integrantes dejan sus hogares, familias, trabajos y responsabilidades para responder a las emergencias, en ocasiones utilizando incluso recursos propios.

“Hay seres humanos que también sienten miedo, angustia, dolor, impotencia y enojo. Pero, ¿Quién nos protege a nosotros?”, expresaron.

PEDIDO DE INFORMACIÓN

La Asociación pidió que el episodio sea esclarecido y que quienes resulten responsables respondan por lo ocurrido. Además, solicitó a los vecinos que puedan aportar información o cuenten con registros de video del momento de la agresión que se comuniquen con la institución para colaborar con la investigación.

“Lo ocurrido deja una marca que va mucho más allá de las lesiones físicas”, señalaron.

Pese a lo sucedido, desde la institución aseguraron que continuarán atendiendo las emergencias y capacitándose para servir a la comunidad, como lo hacen desde hace más de 40 años.

“Nos podrán golpear, insultar e intentar quebrar, pero no van a arrebatarnos el amor por esta profesión, el compromiso con nuestra comunidad ni las ganas de seguir preparándonos”, afirmaron.

Finalmente, remarcaron que los vehículos, el equipamiento y la vocación de servicio permanecen intactos, aunque insistieron en la necesidad de contar con un trato respetuoso durante las intervenciones.

“Ser voluntarios es una elección. Servir es una vocación. Pero soportar la violencia nunca será parte de nuestro deber”, concluyeron.