El secretario General de la Asociación de Supervisores de la Industria Metalmecánica de la República Argentina (ASIMRA), Javier Escobar, expresó su preocupación por las gestiones que impulsan las cámaras empresarias para modificar los procesos productivos de la industria electrónica fueguina. En declaraciones a FM La Isla, denunció que existe una complicidad entre sectores empresarios y funcionarios que priorizan la rentabilidad por encima del empleo y del desarrollo industrial de Tierra del Fuego.

El dirigente sindical cuestionó una reunión realizada recientemente, a la cual ASIMRA no fue convocada, y aseguró que lo sucedido constituye un nuevo intento de avanzar sobre el régimen industrial mediante modificaciones que dejarían trabajadores en la calle. Escobar explicó que el conflicto gira alrededor del pedido formulado por las cámaras empresarias para modificar el proceso de fabricación de equipos de aire acondicionado.

Recordó que durante junio las empresas habían reclamado medidas antidumping para proteger la producción fueguina frente a las importaciones provenientes de China, pero que pocos días después cambiaron completamente su estrategia. Para el dirigente, detrás de esa maniobra hay un objetivo estrictamente económico, y recordó que el régimen nació para poblar la isla y generar puestos de trabajo.

Escobar también trazó un paralelismo con la modificación del proceso productivo de teléfonos celulares. Recordó que cuando la funcionaria Alejandra Man dijo que el cambio no iba a repercutir en los puestos de trabajo, la realidad demostró lo contrario, con una caída entre un 30 y un 40 por ciento de la mano de obra del sector. Para el dirigente, ahora ocurre exactamente el mismo mecanismo con los equipos de aire acondicionado.

Uno de los puntos más preocupantes planteados fue el impacto laboral. Escobar precisó que solamente en el sector de aire acondicionado podrían perderse alrededor de 110 puestos de trabajo entre operarios, supervisores y trabajadores fuera de convenio. Indicó que sectores como soldadura y caños ya no existirían porque el producto vendría entre un 50 y un 60 por ciento ensamblado.

Frente a ese escenario, el dirigente reclamó una respuesta contundente del movimiento obrero y manifestó que el paro tiene que ser absoluto. Advirtió que si Nación aprueba el pedido empresarial, la implementación sería inmediata, en menos de un mes. También cuestionó la falta de definiciones de las centrales sindicales nacionales y sostuvo que Tierra del Fuego no puede esperar decisiones externas mientras continúa el deterioro del empleo.

En el tramo final de la entrevista, Escobar realizó una autocrítica sobre el accionar del movimiento sindical y sostuvo que las respuestas tradicionales ya no alcanzan, señalando que limitarse a emitir comunicados no resulta suficiente frente al avance de las políticas nacionales.